Cómo evitar (y calmar) los calambres al correr

Son muy molestos y aparecen cuando menos te lo esperas. Pero puedes evitar su aparición con estos trucos.

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Uno de los inconvenientes a la hora de practicar deporte son las molestias o lesiones que te impiden seguir con tu rutina. Y entre las runners hay uno en concreto, del que nadie, ni siquiera la más atleta se ha librado, los calambres.

Seguro que te ha pasado más de una vez, vas corriendo tranquilamente y de repente sientes un dolor intenso en un músculo, notas como éste se contrae, y justo en ese momento sabes que tu recorrido ha terminado. Por más que lo intentas no hay forma de seguir corriendo. Para que no te vuelva a pasar, necesitas saber cuáles son las causas de su aparición y, lo más importante, cómo evitarlos.

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Por qué surgen

Puede deberse a varios factores: que no te hayas hidratado lo suficiente antes de salir a correr, que hayas perdido más electrolitos de lo normal, o simplemente por no haber estirado y calentado correctamente antes del entrenamiento. No obstante, el running es una actividad física de alta intensidad, que requiere de mucha energía y congrega muchas toxinas en los músculos, por lo que los calambres también pueden aparecer después de correr.

Cómo podemos evitarlos

Para prevenir los calambres musculares, la Dra. Lebar, especialista en medicina deportiva, afirma que la mejor forma de ayudar a nuestro cuerpo a recuperarse es siguiendo el mantra "descansar, hidratar, y nutrir adecuadamente".

Descansar: justo después de correr tómate un tiempo para estirar, y espera unos 15 minutos antes de ducharte. Esto permitirá que la temperatura de tu cuerpo vuelva a su estado normal gradualmente y no sufrirá demasiado estrés que pueda provocar lesiones.

Hidratar: bebe agua antes y después de correr, y aplícate un aceite o emulsión rico en sodio y magnesio, como Skin Fitness Emulsión Corporal Reafirmante. Te ayudará a reponer los electrolitos perdidos, eliminar toxinas, y soltar tus músculos.

Nutrir: mantén una dieta equilibrada rica en frutas y verduras, y alimentos que ayuden a tu cuerpo a recuperar los niveles de sodio, magnesio y potasio que has perdido durante el ejercicio (los plátanos, por su alto contenido en potasio, ayudan a evitar los calambres). Tómate una bebida energética nada más terminar para reponer las sales minerales. Y asegúrate de ingerir también alimentos ricos en proteínas y carbohidratos para favorecer la regeneración de las fibras musculares.

Si aun siguiendo estos consejos, los calambres no disminuyen o desaparecen, lo primero que debes hacer en el momento de su aparición es relajarte y masajear el músculo dolorido. No sigas con la carrera porque puede surgir de nuevo y con mayor intensidad. Y además lo más recomendable es que acudas a un médico especialista para valorar si necesitas tomar algún suplemento vitamínico.

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