¿Por qué sudamos después de la ducha?

Si sales más empapada del gimnasio que tras la clase de fitness, no te preocupes porque tiene una explicación. Todo está en la temperatura corporal.

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Seguro que más de una vez te ha pasado esta situación. Lo das todo en el gimnasio. Acabas tu clase de fitness, coges la toalla y la botella de agua y, en ese instante, lo único que pasa por tu mente es relajarte bajo la ducha. Al terminar, te vistes y cuando te dispones a salir del recinto notas como la ropa se pega a tu piel y parece que estés retrocediendo en el tiempo al último minuto de tu clase (eso sí, con ropa limpia). Seguro que esto te ha ocurrido más de una vez, y al igual que nosotras, te embarga una incómoda sensación que te acompaña hasta casa, donde decides volver a ducharte.

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Y por mucho que le hayas dado miles de vueltas en tu cabeza, no, no es un problema del que tengas que avergonzarte ni preocuparte por ello. Tiene una explicación muy sencilla. Al hacer ejercicio la temperatura corporal aumenta, el organismo siente la necesidad de controlarla y empezamos a sudar como mecanismo de regulación de nuestra temperatura para mantenerla estable. Esto también depende de varios factores. Si la temperatura externa es elevada, el cuerpo expulsará más calor en forma de sudor para estabilizarlo. Y cuanto más intenso sea el ejercicio, más transpirarás.

Vale, eso pasa durante el entrenamiento. Pero, ¿por qué después de ducharnos seguimos sudando? Si nada más entrenar te metes corriendo a la ducha no dejas que tu cuerpo recupere su temperatura natural y expulsar todo el calor acumulado, por lo que al terminar, seguirás sudando hasta aclimatar del todo tu organismo. ¿Entonces que debemos hacer?

Espera un rato

Tan sencillo como eso. Después del entrenamiento date unos minutos de reposo para que tu cuerpo recobre su temperatura. La Dra. Lebar, especialista en medicina deportiva, aconseja esperar al menos 10-15 minutos. "Si no lo haces, provocarás un estrés innecesario a tu cuerpo y ya ha tenido suficiente con el ejercicio". Puedes aprovechar ese tiempo para caminar por el gimnasio o hacer unos estiramientos, permitiendo que tu ritmo cardíaco vuelva a la normalidad de forma natural. Y no te olvides de beber mucha agua o alguna bebida isotónica para recuperar los minerales perdidos durante el entrenamiento.

Ni frío ni calor

Cuando vayas a ducharte controla bien la temperatura del agua. Igual de perjudicial puede ser no esperar a ducharte, como hacerlo con la regulación incorrecta. Bañarse con agua caliente impide al organismo liberar el calor interno, pero el agua fría tampoco ayuda. La piel se enfría produciendo el efecto contrario al que queremos, como herramienta de defensa el organismo envía calor para mantener la temperatura. Con lo cual, la solución es ducharse con agua tibia.

Acelera el proceso

Hay mucha gente que entrena antes de ir al trabajo, con lo cual no tienen mucho tiempo para arreglarse. Si eres una de ellas y quieres evitarte todo este proceso de recuperación puedes optar por usar productos que lo aceleren, como Aquasource Gel. Su textura fresca te ayudará a rebajar la temperatura de tu piel y al mismo tiempo rehidratarla y revitalizarla.

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