Paz y amor: Los paraísos más hippies de España

1967. Janis Joplin, Jimi Hendrix, The Who, The Animals y un buen número de bandas psicodélicas de San Francisco se dan cita en el Festival Pop de Monterrey (California) y consiguen que el movimiento hippie aparezca en los periódicos y los telediarios de todo el mundo. El llamado 'Summer of Love' cumple 50 años y los hippies siguen todavía entre nosotros.

Para celebrar el aniversario, nos disponemos a realizar un viaje iniciático por algunos de los rincones más hippies de España. Ibiza fue el epicentro del movimiento en España y hoy todavía se puede respirar su esencia. En la comunas de Beneficio (Granada) y Matavenero (León) conoceremos cómo viven hoy los hippies y nos alojamos en los hoteles más hippie-chic de España. ¿Te subes a nuestra furgoneta del amor?

Publicidad

Así es la vida en Beneficio, la comuna más grande de España

En medio de la Alpujarra granadina se divisa un gran tipi, la típica tienda de los indios de las películas del Oeste. No se la dejaron en ningún rodaje, es el Big Lodge, el centro legislativo Beneficio, una de las comunas hippies más antiguas de Europa y la más grande de España. Dos veces al día, los habitantes se reúnen bajo la tela del gran tipi y hablan de los temas de esta comunidad Rainbow. Si no tienes el talking stick (bastón de la palabra) no puedes hablar, siempre en inglés, el idioma oficial de Beneficio. 

Muchos son los curiosos que se acercan a conocer a los hippies de Beneficio y ver cómo viven, aunque su nombre no aparece en ningún mapa ni está señalizado en el camino. A finales de los 70, algunos de los hippies de Ibiza llegaron a la Alpujarra y comprarón un cortijo para "liberar la tierra" y compartirla con todo el mundo que quisiera venir. Ahora mismo viven una 250 personas de 15 nacionalidades que se dedican a la artesanía, la agricultura ecológica y a la música. Las únicas normas:  no se permiten el alcohol fuerte, las drogas duras, las armas, los perros en las zonas comunes, el papel higiénico, el maltrato a la naturaleza ni construir sin permiso de los vecinos. Y sobre todo, mucha paz y mucho amor.

Publicidad

Vive y deja vivir en Matavenero (León)

"Sin molestar a nadie, cada uno vive como quiere". Este es el lema de los habitantes de Matavenero, una de las ecoaldeas hippies más representativas de España. Se fundó en 1989, en las ruinas del pueblo de Requejo, en las montañas del Bierzo leonés. Solo se puede acceder a ella a través de un camino de tierra, tres horas de caminata desde el vecino pueblo de San Facundo.

En Matavenero han llegado a vivir 120 personas y los niños corretean libremente por el pueblo cuando vuelven del colegio. Reciclar, reducir y reutilizar son las tres erres básicas de su vida basada en la ecología, y es que no se permiten los motores en el interior de la comuna, los desechos se utilizan para abono de los huertos y la energía eléctrica se consigue por medio de paneles solares.

Publicidad

Puro amor por la naturaleza en Negueira de Muñiz

No lo tuvieron fácil los primeros hippies de Negueira de Muñiz, a orillas del embalse de Grandas, en la provincia de Lugo pero muy cerca también de Asturias. Los vecinos los miraban con recelo pero poco a poco se han ido haciendo un hueco en la comarca. Lo hacen a través de la agroecología, produciendo mermeladas, salsas, encurtidos o zumos que venden en las ferias y mercados de los pueblos colindantes. También se dedican a la bioconstrucción: piedra a piedra han restaurado las casas de este pueblo abandonado e incluso han creado in centro social donde estaba la antigua escuela republicana. Una forma muy hippie de frenar el declive rural y vivir en libertad.

Publicidad

Una ecoaldea a 50 kilómetros de la Puerta del Sol

La Comunidad de Madrid también cuenta con su particular ecoaldea, aunque nadie lo diría viendo los chalets de lo alto de Valdepiélagos. Podría pasar por una urbanización cualquiera pero las placas solares de sus tejados y los huertos en sus jardines llaman la atención. También lo que sucede en sus sótanos: músicos, profesores, actores, biólogos.. dan clases de yoga o cocina vegetariano o sirven para fabricar jabones y velas ecológicas que luego se venden  a cambio de Moras, la moneda social que funciona en esta comunidad y que facilita el sistema de trueque. Una escapada de la ciudad que acoge a todo el mundo y que enseña que otro modo de vida es posible.

Publicidad

Hippies en tablas de surf

La música chill-out suena mientras te tomas un mojito de fresa y regaliz mirando el azul intenso del mar de Tarifa, con sus playas eternas y su ambiente relajado. Estamos en el Hotel Arte y Vida, a las afueras de la población gaditana, en la Ensenada de los Lances. Este hotel-chiringuito puede presumir de buen rollo las 24 horas del día. Apenas 11 habitaciones con una decoración muy especial, llena de colores y detalles latinoamericanos, africanos y asiáticos. Un crisol de culturas donde bien podría hacerse el remake de 'Hair' aunque esta vez las protagonistas serían las tablas de surf y las cometas del kitesurf. 

Publicidad

Otro mundo es posible en Otro Mundo

En La Mancha también hay hippies. Ruben y Lotte, junto con sus hijos Koko, Diza y Neon, sus dos perros y sus dos gatos, gestionan el eco-camping Otro Mundo. En plena Sierra del Segura, en Fuente del Taif, se dejan ver sus blancos Domes, una estación muy singulares decoradas con mucho gusto y todas las comodidades. El porche, la cocina y el comedor son zonas comunes, donde las familias puedes relacionarse y escapar de los agobios de la gran ciudad.

Publicidad

En busca de los restos hippies de Ibiza

Ni el mercadillo de las Dalias es lo que era ni las puestas de sol en los chiringuitos de moda respetan la esencia hippie, pero Ibiza sigue teniendo algo muy especial. Sentir una energía especial en Es Vedrá o alojarse en un hotelito pequeño en el interior de la isla, en pueblos como Santa Gertrudis, sigue teniendo su encanto, sobre todo si se hace fuera de temporada. No dejes de visitar el monumento hippie del puerto de Ibiza, obra de la  escultora Ció Abellí, que reprodujo en tres dimensiones una famosa imagen del fotógrafo catalán Toni Riera, tomada en 1972.

Publicidad

Conoce el Slow Travel en Casa Karen

Karen Abrahams tenía 20 años cuando conoció Caños de Meca (Cádiz) y se quedó prendada de su belleza. Así, en 1988 compró una parcela en la localidad y montó su hotelito con encanto recuperando las antiguas chozas construidas con paja, madera, cañas y cuerdas. Podría parecer que no es el lugar perfecto para sobrevivir al viento de levante que azota las costas gaditanas, pero Casa Karen ha convertido estos alojamientos en auténticos refugios donde se respira paz y amor por la naturaleza. Son frescas y resistentes y están acondicionadas con todas las comodidades del Primer Mundo, pero respetando la naturaleza y usando pintura ecológica o lavavajillas naturales. Una forma muy chic de conocer el movimiento Slow y relajarte estas vacaciones.

More from Elle: