La Highway One, la carretera más sensacional de California

Más allá de la archiconocida Ruta 66, Estados Unidos cuenta con muchas carreteras que los amantes de los road trip tienen en su agenda de viajes. La Highway One, la carretera que recorre la costa pacífica entre Los Angeles y San Francisco, es una de las favoritas de los amantes del cine y la literatura pero también de aquellos que disfrutan con las playas infinitas y los bosques de secuoyas gigantes. De sur a norte, de la ciudad de las estrellas a la capital del movimiento hippie, nos vamos de viaje. ¿Te montas?

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Lo mejor de la costa californiana

No es el camino más corto entre las ciudades californianas de Los Angeles y San Francisco, pero sí el más espectacular. La Pacific Coast Highway, más conocida como Highway One, nos sorprende kilómetro a kilómetro a través de carreteras literalmente pegadas al océano donde podremos descubrir la esencia californiana. 451 millas (unos 725 kilómetros) que se pueden hacer en dos días, con paradas en San Luis Obispo y Monterrey, y para los que necesitas (a poder ser) un Chevrolet descapotable, unas gafas de sol cat-eye y la cámara de fotos siempre lista.

Punto de partida: Los Angeles, la ciudad de las estrellas

City of stars de 'La La Land' suena en la radio de nuestro coche cuando vemos el skyline de la ciudad de Los Angeles. Nos sentiremos como auténticas estrellas del cine paseando por las calles de Beverly Hills, con parada obligatoria en las tiendas de Rodeo Drive para marcarnos un 'Pretty Woman'Los Angeles es una ciudad para visitar en coche: tendrás que soportar los atascos pero podrás conducir por la mítica Mulholland Drive, hacer una parada en Sunset Boulevard, aparcar para ver las estrellas en  Hollywood Boulevard y visitar el centro histórico del Downtown. Podríamos estar una semana (o un mes) viendo cosas de Los Angeles pero tenemos que ponernos en marcha, nuestro road trip nos espera.

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Las increíbles playas de Santa Mónica

Nos aceleréis mucho, nuestra primera parada es Santa Mónica, la cuna de los 'Vigilantes de la playa'...  busca a ver si está Pamela Anderson entre sus playas, con el legendario parque de atracciones al fondo. Justo en Santa Mónica es donde acaba la Ruta 66, así que busca el cartel para hacerte una foto, pero no te olvides que nuestra carretera es la Highway One.

Tenemos una misión en Santa Barbara

A tan sólo 140 kilómetros de Los Angeles nos encontramos con Santa Barbara, también conocida como la 'Riviera Americana'. Con un microclima excepcional, Santa Barbara nos sorprende con su estilo arquitectónico español, con su Misión de 1786, una de las mejores conservadas de California, y con los jardines de El Presidio State Park.

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Entre copas y cepas en Santa Ynez

El microclima de Santa Barbara se lo debe a las montañas Santa Ynez, siguiente punto en nuestro camino -alejándonos un poco de la costa- y auténtico paseo por los mejores viñedos de California. Degusta los mejores caldos de uva Chardonnay y Pinot Noir entre bodegas, al más puro estilo 'Entre copas' (2004), el éxito de taquilla de Alexander Payne. 

¿Un pueblo danés en medio de California?

Ya os habíamos advertido que en este viaje íbamos a encontrarnos numerosas sorpresas. Mirad la imagen, el molino de viento y los tejados de las casas podrían hacernos imaginar que estamos en plena Dinamarca. Se trata de Solveng, un pequeño pueblo de inmigrantes daneses que copiaron la arquitectura de su lugar de origen y la colocaron en la soleada California. No os perdáis los dulces de las cafeterías danesas, ¡una auténtica delicia!

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Puro exceso hollywoodiense en el Castillo de Hearst

Tras hacer un descanso en San Luis Obispo, ponemos rumbo al norte al amanecer para visitar uno de esos edificios que se te quedan grabados en la memoria para siempre. El Castillo Hearst se ve desde la carretera como un enorme complejo de torres y construcciones ornamentadas posadas en lo alto de una colina que esconde una de las maravillas de este road trip. Diseñado por Julia Morgan (la primera arquitecta matriculada de California), fue la residencia privada de William Randolph Hearst, magnate de la prensa estadounidense que no sobrevivió para verlo finalizado. Este castillo cuenta con 52 habitaciones, 61 baños, 19 salones, una piscina cubierta, un cine privado, un aeródromo y una piscina en el exterior que mide 32 metros de largo y está rodeada de figuras de la antigua Grecia y Roma. Opulencia en su máxima expresión que sirvió de escenario para 'Espartaco' y que inspiró a Orson Welles para la mansión de Xanadú de 'Ciudadano Kane'.

Unas vistas de postal en MacWay Fall

Nos adentramos en la parte más hermosa de la Highway One, el recorrido conocido como el Big Sur. En estos 145 kilómetros de costa recortada por la niebla y bosques de secuoyas gigantes destaca la MacWay Fall, una fotogénica cascada que cae desde 21 metros desde los acantilados a la playa en Julia Pfeiffer Burns State Park. Si compras la entrada para acceder a este parque con el coche (andando es gratis), podrás visitar el resto de parques naturales de la Highway One ese mismo día. Destaca en este apartado Point Lobos con sus leones marinos y sus ballenas para los amantes de los animales. 

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La estampa más típica de la Highway One

¿Habéis visto la serie de HBO 'Big Little Lies'? Estamos acercándonos a Monterrey, el pueblo en el que viven sus protagonistas, y pasamos por el puente que se ve en su cabecera. Estamos hablando del Bixby Creek Bridg, una obra maestra de la ingeniería de 1932 que se ha convertido en todo un emblema de la región. Conviene parar antes de cruzarlo para tomar fotos y luego subirse el coche y recorrerlo despacio, disfrutando un poco de las vistas (pero poniendo toda la atención en la carretera, claramente). 

Bienvenidos a Carmel-by-the-sea

Próxima parada: el pueblo de Clint Eastwood. No es broma, el actor de 'Harry El Sucio' fue alcalde de Carmel-by-the-Sea de 1986 a 1988 y no es complicado verle pasear por sus pintorescas calles, con casas de todos los estilos que puedas enumerar y gentes de carácter relajado y amigable.  Estira las piernas por las blancas arenas de la Playa Carmel (un lugar apto para perros) o por el centro de la ciudad,  repleto de galerías, restaurantes y cafeterías de lo más acogedoras.

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