Siete dudas frecuentes sobre el botox

¿El peligroso? ¿Cuales son sus resultados? Despeja todas tus dudas sobre el botox con nuestra guía.

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Adorado por medio mundo y demonizado por el otro medio, la toxina botulínica hoy en día es la reina de los tratamientos de rejuvenecimiento y sigue generando dudas. Con la ayuda del Dr. Óscar Junco te resolvemos las más frecuentes.

¿Dónde consigue los mejores resultados?

La indicación es para las arrugas glabelares –entrecejo-, y los profesionales recalcan los buenos resultados que ofrece en todo el tercio superior de la cara –frente, entrecejo, patas de gallo y código de barras del fumador, sobre todo-. Y para el cirujano plástico Óscar Junco (www.drjunco.com): “el uso estrella de la toxina botulínica se produce en el tratamiento de las arrugas de expresión. Estas arrugas aparecen sobre todo en el entrecejo, la frente, en las zonas que se encuentran alrededor de los ojos y de la boca”.

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¿Y los peores?

Existen tres tipos de arrugas: las arrugas del fotoenvejecimiento, producidas por la acción del sol, las del envejecimiento fisiológico producidas por la edad y las dinámicas, que son las más frecuentes y las que se producen cuando gesticulamos o expresamos emociones. Según el Dr. Junco (Barcelona, tel. 900 64 91 01): “La toxina se utiliza para eliminar las arrugas dinámicas. Sin embargo, no puede mejorar las arrugas debidas al envejecimiento y al daño cutáneo producido por el sol. Y tampoco sirve para mejorar la flaccidez y el descolgamiento cutáneo”.

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¿Puede llegar a no tener resultado ninguno?

Lo cierto es que sí, aunque los profesionales se apresuran en asegurar que esto sucede en “contadas ocasiones”. “En muy pocas ocasiones el resultado puede ser nulo por una actividad inmunológica exagerada del fármaco”, explica el cirujano. Es decir, el organismo genera su propia vacuna –anticuerpos- contra la toxina y anula su efecto. Esto sucede si el intervalo entre sesiones es menor de tres meses o si se aplican dosis mayores a las indicadas. Y el doctor también lo achaca a un fallo en las condiciones de conservación y dilución del fármaco: “Es un producto delicado en cuanto a su conservación; si está mal conservado, mal diluido o se agita excesivamente te cargas la toxina y la desnaturalizas fácilmente, entonces su efecto puede ser nulo”.

¿Cada cuánto tiempo espaciar las sesiones?

Tres o cuatro meses. El Dr. Junco no recomienda repetir sesión antes de 3 meses porque  “no se debe poner toxina botulínica en un músculo donde la dosis está vigente y ya has logrado la paresia, ya que lo único que vas a conseguir es que el organismo se defienda y se haga resistente, y que el producto no tenga ningún efecto en sucesivas ocasiones. Yo lo recomiendo un par de veces al año”.

¿Los resultados son definitivos?

Se habla de resultados a corto, medio y largo plazo. A corto plazo: “una vez inyectado el producto las arrugas empiezan a desaparecer entre las 24 y las 36 horas después de la aplicación”, según el experto. A medio plazo: “La parálisis empieza entre el segundo y el cuarto día, pero para que se produzca el agotamiento de las reservas de acetilcolina –neurotransmisores responsables de la conexión de las terminaciones nerviosas y la placa motora del músculo- hay que esperar de 7 a 8 días”. Y a largo plazo: “Cada vez son necesarias sesiones más espaciadas y dosis menores”, apunta el experto. 

¿Qué efectos secundarios y riesgos puede tener?

A pesar de que la toxina botulínica es muy segura –siempre que se cumplan los protocolos- y no precisa test de alergias, pueden producirse: “hematomas, por lo que se recomienda no tomar antiinflamatorios ni aspirinas antes y después de la sesión, inflamación de la zona –edema-, por el pinchazo, cierto dolor, enrojecimiento o eritema”, comenta el médico. Y existe el riesgo de que los efectos de la toxina aumenten con los aminosidos –antibióticos-, por lo que se recomienda prescindir de ellos durante el tratamiento.  

¿En qué casos está contraindicado?

En zonas infectadas o inflamadas, dermatitis infecciosa, acné, embarazo, lactancia, miastenia gravis –el organismo produce su propia toxina botulínica-, esclerosis, e hipersensibilidad conocida a la toxina o a algunos de los componentes del producto.