El reto: un mes sin maquillaje

¿Te atreverías a pasar un mes sin maquillarte en absoluto? Una redactora de ELLE UK sí, y estas son sus impresiones.

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He odiado tener que someterme a este reto. Lo he odiado de verdad. Por algún extraño motivo pensaba que sería fácil: "no llevar maquillaje en un mes" no suena difícil, ¿no? Pero no tenía ni idea de lo mucho que confío en él para ser yo misma.

He llevado maquillaje desde los 12 años. Empezó solo con un ligero toque de máscara, muy suave, ya que en teoría no estábamos autorizadas a ir maquilladas a clase. En mi adolescencia, mi maquillaje comenzó a ser más recargado: mucho delineador, pegotes de máscara y la paleta de sombras de ojos más terrible del mundo. Esto duró hasta mis días de universidad, por desgracia (tiemblo cada vez que veo fotos mías antiguas). Mi década de los 20 fue mi época de autodescubrimiento y creo que esto comenzó a reflejarse en el maquillaje que llevaba.

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Tras ocho años trabajando en la industria londinense de las revistas, he convertido la aplicación del maquillaje en una rutina precisa: un poco de polvos bronceadores, otro poco de colorete, corrector bajo los ojos (y también para cubrir imperfecciones), lápiz para cejas difuminado con un pincel, un delineado en marrón seguido de máscara de pestañas, centrándome en los laterales. Y esa soy yo. Literamente así es, en esencia, cómo mi cara se ha presentado al mundo en los últimos diez años.

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No llevar maquillaje –o no tener la opción de llevar maquillaje– me ha hecho sentir como si hubiera perdido mi cara. Claro que había habido días en los que he ido a trabajar sin maquillaje, o he estado sin él todo el día, pero hay ocasiones en los que siempre me he maquillado, por ejemplo para salir. Si no, parece que no te sientes 'preparada'. Al menos no yo.

Mi primer día sin maquillaje coincidió con el día que conocí a los amigos de mi novio. No era el momento ideal... en una ocasión así siempre intentamos lucir lo mejor posible. Él les contó que estaba haciendo un reto de 30 días , a lo que preguntaron: "¿Y cuál es el reto de este mes?". Cuando contesté "no llevar maquillaje", todos los ojos se posaron en mi cara y me sentí bastante observada. Cada vez que alguien me hizo esa pregunta durante los 30 días sucedía lo mismo.

Podía sentir cómo mi autoestima era cada vez menor y mis ánimos empezaban a decaer. Era como si, al deshacerme del maquillaje, me hubiera deshecho también de la confianza en mi misma. Estaba bastante estresada y, como consecuencia, tuve problemas en la piel que no podía cubrir con nada. Mi piel tenía aspecto triste y cansado. En invierno, suele ser pálida y grisácea (¿por qué no habré hecho este reto en Agosto, cuando viajé a México y estaba bronceada?). Incluso fui a una clase de cuidado de la piel a Bobbi Brown para sentirme mejor, pero una reacción alérgica a la lavanda me dejó la piel enrojecida (por lo demás, fue una lección muy interesante).

No podía ni siquiera llevar esmalte de uñas (al parecer, para algunos también es 'maquillaje'). Estaba totalmente al desnudo y sin nada que esconder. Según mi diario, estas son algunas de las cosas que hice mientras me sometía al reto sin maquillaje:

- Dos grandes eventos, incluyendo la fiesta de ELLE en honor a Alexa Chung.

- Una fiesta con familia y amigos en Escocia.

- Unas cuantas noches de cena y copas.

- Dos fines de semana con la familia y amigos de mi novio.

- 21 días en la oficina.

Digamos que me hice muy amiga del filtro blanco y negro de Instagram. Sin embargo, esta no fue una experiencia completamente negativa. Apreciaba mucho los minutos extra en la cama todas las mañanas, y lo rápida que estaba lista para salir por la puerta. Fue incluso liberador poder frotarme los ojos sin acabar pareciendo un panda. También noté que mis pestañas se alargaban tras un mes de no aplicarme ni quitarme el rímel.

Por último, este reto me ha ayudado a aprender un montón de cosas sobre mi misma. Nadie nota cuándo estás llevando maquillaje y cuándo no, y ni siquiera les importa. Pero el maquillaje tiene más que ver con cómo te hace sentir a ti. Sin él, yo no era la mejor versión de mi misma y eso me hacía estar triste. No necesito llevarlo todo el tiempo, pero soy consciente de la diferencia que un labial rojo puede marcar en el ánimo. El maquillaje es como una máscara que disimula las inseguridades; si te lo quitas, estás expuesto. Para mi, es una alegría reunirme con mi neceser: te he echado de menos, cara.

Publicado en ELLE UK

De: Elle UK