Los 14 motivos que producen granos aunque no seas adolescente

El drama de tener más de 30 años y granos de adolescente es más común de lo que piensas. Pero tranquila, tenemos un plan con 14 pasos para que los evites, minimices y disfrutes de una piel sin marcas.

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Ya sea por motivos hormonales, por estrés o por no saber elegir los productos faciales adecuados, lo que queda claro es que las imperfecciones no son solo cosa de adolescentes. Si el problema persiste, es recomendable acudir a un dermatólogo para que trate nuestro caso de forma personalizada. Sin embargo, existen ciertos comportamientos del día a día que le hacen un flaco favor a nuestra piel, sobre todo si esta es grasa. Apunta estos consejos a seguir (y malos hábitos a desechar) y tu piel te estará eternamente agradecida.

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Desmaquillarse, una obligación. "Si no nos desmaquillamos antes de ir a dormir, los restos de maquillaje acabarán por depositarse en los poros de nuestra piel y no solo empeorarán los granitos que podamos tener, sino que ayudarán a que se formen otros. La grasa y los ingredientes que contiene el maquillaje penetrarán en los poros obstruyéndolos, y poco a poco conseguirán que la piel se muestre más envejecida y apagada", explica el dermatólogo Miguel Sánchez Viera, Director del Instituto de Dermatología Integral. Recordad el caso de una redactora del diario británico Daily Mail que estuvo un mes sin desmaquillarse pero aplicándose una nueva dosis de maquillaje cada mañana. ¿Los resultados? Su piel envejeció diez años y empeoró en todos los aspectos posibles.

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Lava tus brochas de maquillaje. Aunque lo ideal sería limpiarlas después de cada uso, es necesario lavarlas en profundidad con jabón o con algún producto específico al menos una vez a la semana, especialmente aquellas que utilicemos para aplicar productos líquidos como la base de maquillaje. Si no, cada vez que apliquemos el maquillaje los restos de producto y los gérmenes que se acumulan en las brochas entrarán en contacto con nuestra piel, favoreciendo la aparición de granitos. Existen artilugios diseñados para hacer esta tarea mucho más sencilla, como la alfombrilla para lavabos con múltiples texturas de Sigma o el limpiador Stylpro, cuya turbina limpia y seca las brochas en apenas segundos.

Guárdalas en su sitio. Si eres de las que almacena todos sus productos beauty en un maxi neceser o siempre lleva el colorete y la brocha en el bolso para retoques de emergencia, procura guardarlas por separado y así evitarás que estén en continuo contacto con tus llaves, dinero y otros restos de maquillaje. Asimismo, compartir brochas no es recomendable ya que esto facilitará que se transfieran bacterias y restos de maquillaje de un rostro a otro.

Prohibido explotarse los granitos. Tampoco nos cansaremos de hacer hincapié en esta mala costumbre, una práctica que forma parte de la rutina de muchas personas pero que tiene consecuencias inmediatas. El doctor Sánchez Viera recuerda que "es mejor maquillarlo que explotarlo ya que además de la posible infección, puede dejar una cicatriz oscura y profunda si el grano es de una persona que padece un acné de moderado a severo".

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Cuidado con el móvil. ¿Nunca te has fijado en la capa de residuos -generalmente maquillaje- que queda en la pantalla del móvil tras hablar por teléfono? Ahora piensa en las horas que pasas con el móvil en la mano durante el día (mientras comes, en el autobús…) y en el nulo favor que este baile de bacterias y suciedad le hace a tu piel. Una solución es llevar contigo un bote de gel desinfectante para manos y limpiar la pantalla con la ayuda un pañuelo de papel. Y si eres de las que se pasa el día al teléfono, ¿qué tal si pruebas los auriculares con micrófono?

Manos siempre limpias. No debemos esperar a sentir las manos pegajosas o ásperas para lavarlas. Nuestro día a día en el trabajo, en el gimnasio e incluso si tenemos animales en casa ya supone de por si un considerable cóctel de gérmenes. Por ello, el gesto casi automático de tocarnos la cara o frotarnos los ojos nos traerá problemas. "Puede provocar que los granitos se infecten, volviéndose más rojos, más grandes y llenándose de pus", explica el dermatólogo.

¿Flequillo? Mala idea. Lo sentimos pero si tienes piel grasa o con tendencia acneica el flequillo no es una buena opción y por extensión, tampoco lo serán los cortes de pelo a capas que favorezcan el continuo contacto entre el pelo y el rostro. La suciedad y la grasa que se acumula sobre el cabello entrará en los poros desencadenando una situación poco agradable.

Gafas siempre a punto. No queremos convertirte en una paranoica de los gérmenes y la limpieza pero, ¿cuándo fue la última vez que lavaste tus gafas? Y no nos referimos a los cristales sino a la montura, especialmente la zona que descansa sobre la nariz. Haz la prueba y comprobarás que en esta parte se almacenan restos de maquillaje y sebo. ¿Un consejo? Evita utilizarlas como diadema.

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Cuida tu piel si vas a hacer deporte. Hacer ejercicio es una buena opción siempre y cuando no le pase factura a tu piel. Desmaquillarnos antes de ir al gimnasio o simplemente lavar la cara para eliminar los excesos de suciedad marcará la diferencia. "Aunque no llevemos maquillaje, la cara, al ir expuesta todo el día, recoge los restos de polución que hay en la atmósfera, favoreciendo la aparición de manchas y el envejecimiento de nuestra piel", explica el dermatólogo. Durante la práctica de ejercicio se desencadena un proceso de sudoración que lleva a la dilatación de los poros. Si estos están cubiertos por maquillaje o cremas, es probable que los restos de producto entren y obstruyan los poros sin permitir la transpiración de la piel, lo que provocará la aparición de granitos y puntos negros. Y tras el ejercicio, es importante volver a limpiar la piel e hidratarla para evitar la sensación de sequedad.

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Pásate a la seda. Las fundas de almohada acumulan cantidad de residuos como sudor, saliva o cabellos dado el contacto que mantienen con la piel y el pelo durante horas. Además de aumentar la frecuencia de los lavados, se recomienda utilizar fundas de tejidos naturales como la seda ya que transpiran mejor y la suavidad de su superficie hace que se disminuya la fricción con el rostro. ¡Tampoco descuides la higiene de tus toallas!

Utiliza productos específicos. "Se recomienda emplear productos no comedogénicos, aquellos con menos grasa entre sus componentes y que no obstruyen los poros, para evitar la formación de nuevos granitos en las pieles mixtas y con tendencia acneica". Por ello, la próxima vez que busques productos faciales como bases de maquillaje o protectores solares, ficha la versión más ligera y menos aceitosa. Asimismo, es una buena idea "utilizar sérums que contengan ácido glicólico o salicílico. Sus propiedades antiinflamatorias y de renovación celular conseguirán disminuir la aparición de granitos o espinillas. Estos productos deben ser usados por la noche, ya que son fotosensibilizantes y podrían dejar manchas sobre la piel si son usados durante el día", añade el doctor Sánchez Viera.

El diagnóstico es importante. Aunque las lesiones del acné y los granitos comunes son bastante característicos de por sí, existen casos en los que la aparición de granitos puede esconder otro tipo de afección. "Esto puede ocurrir con la dermatitis de contacto, una reacción en la piel causada por la exposición a alérgenos que en su fase inicial cursa con microvesículas, aunque estas solo durarán unos días, para después evolucionar con descamación. También hay casos en los que se producen reacciones irritativas a ciertos ingredientes como el retinol, y que en cualquier caso deberán ser examinadas por un especialista", explica la alergóloga Beatriz Huertas Barbudo.

Atención a escote y espalda. Son dos áreas muy propensas a la aparición de granitos. Por ello, es recomendable apostar por ropa que transpire y tener especial cuidado con bufandas o collares que acumulen suciedad. El pelo, casi siempre en contacto con la piel, también juega un papel importante tanto por la grasa que acumula como por los productos que en él aplicamos. La dermatóloga de Kendall Jenner, Christie Kidd, se ha pronunciado en varias ocasiones sobre el acné que sufría la top. Uno de sus trucos para evitar la aparición de granitos en la espalda es cambiar el orden en el que nos aplicamos los productos en la ducha. La clave está en lavar el pelo con champú, aplicar el acondicionador, aclararlo, recogernos el pelo y después lavar el cuerpo en profundidad para evitar que los aceites del acondicionador se acumulen en la piel, obstruyendo los poros.

Si quieres dejar la píldora, consúltalo. A pesar de que la píldora es utilizada de forma recurrente para tratar el acné y el vello excesivo, hay quien prefiere prescindir de sus servicios tras un periodo prolongado y al ver que el problema ya ha desaparecido. "El anticonceptivo regula la secreción hormonal del ovario. Al dejarlo, el ovario vuelve a producir hormonas de forma autónoma, de manera que si es una mujer con alteraciones hormonales, volverá a tener síntomas, como el acné", matiza el doctor Sánchez Viera. Si es tu caso y quieres evitar volver al punto de partida, consúltalo antes con tu dermatólogo para que valore un tratamiento alternativo.

Ante casos de acné severo, la visita al dermatólogo será obligada. "Lo primero de todo es identificar la causa por la ha aparecido el acné (obstrucción de los poros, aumento de bacterias como el Propinebacterium Acnes, cambios hormonales, predisposición genética…) y eliminar la inflamación, el enrojecimiento y supuración. En estos casos utilizamos una combinación de fármacos (aplicados directamente en la piel o tomados vía oral) con el uso de láser PDL (Pulsed Dye Laser) o Terapia Fotodinámica. Ambas tecnologías actúan eliminando las bacterias y disminuyendo la inflamación de la glándula sebácea. También empleamos la microdermoabrasión, que ayuda a eliminar los tapones de grasa que obstruyen los poros, aplicando a continuación sustancias activas que actúan en profundidad en la piel para devolverle un aspecto saludable", explica el doctor Sánchez Viera.

Si en cambio el acné ya ha dejado cicatrices, ya sean atróficas (en forma de picotazo con hundimiento de la piel), o hipertróficas (sobreelevadas e irregulares), se utilizarán diferentes tipos de láser, pudiendo combinarse con microinyecciones de fármacos en la zona afectada.

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