16 emprendedoras españolas jóvenes y sobradamente triunfadoras

El 19 de noviembre se celebra en todo el mundo el Día Internacional de la Mujer Emprendedora, y nos ha parecido una ocasión extraordinaria para acercarnos a 16 mujeres valientes, menores de 35 años, que un día, tuvieron una buena idea, lucharon por ella y triunfaron. Todas ellas nos cuentan qué inspiró su negocio y cómo consiguieron convertir su sueño en éxito.

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Mercedes y Elena Zubizarreta, Zubi

Hace cuatro años, las dos hermanas Zubizarreta se dedicaban a otras profesiones alejadas de lo que ahora les ocupa. Y es que ellas querían, precisamente, huir del día a día, y para ello echaron mano de sus propias fotos, porque querían "algo que nos hicieran pensar en nuestro lugar favorito del mundo y, mejor aún, llevarlo". Y cogieron esas imágenes y lanzaron Zubi, una pequeña colección de bolsos estampados. El éxito fue abrumador, sus expectativas se vieron superadas y, por el camino, se vieron obligadas a aprender las reglas del juego: "Teníamos una visión muy lejana de cómo funcionaba el negocio de la moda, y hemos aprendido paso a paso", reconocen. Las dos hermanas explican que estar juntas en esto les ha hecho más fuerte, porque, en su opinión, "hay tantas decisiones que tomar constantemente que uno solo es imposible". Y en todo este maremágnum, las chicas Zubi ponen un poco de sensatez, de encontrar el propio espacio: "las mujeres tendemos a querer abarcarlo todo y, si no paras y te dedicas un tiempo a ti, te quemas muy rápido".

Lucía Be

Divertida, creativa y una de las artistas pujantes: así es Lucía Be, una periodista de 33 años que un día dejó todo por amor y se fue a vivir a un pueblo perdido. Aunque "mi suegra se empeñaba en que pidiera trabajo en el ayuntamiento, compré un poste para que me llegara el wifi y monté una tienda online", recuerda divertida. Y ahí surgió LuciaBe, que empezó siendo un batiburrillo de tocados, dibujos e historias y hoy ofrece camisetas, sudaderas, detalles para el hogar, accesorios y cualquier cosa que haga de tu vida una verbena. "Me apasiona mi trabajo, me encanta crear y tener libertad para llevar a cabo todo lo que se me ocurre", y esa libertad le motiva día a día. Dice que, como emprendedora, ha aprendido a creer en ella, a cometer errores, a delegar, a establecer prioridades... y, con la misma fuerza, ofrece este consejo: "Dedica tiempo y energía en localizar aquello que en lo que eres única, todas tenemos una gran historia que contar pero hay que buscarla. Y cuando la tengas, quema las naves".

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Lele Andersen, Siblings Army

No es raro que la inspiración surja de un viaje, y esto es lo que le pasó a Lele Andersen. Tras estudiar diseño de moda en Nueva York, se marchó con su hermana a conocer Perú y allí empezó todo: "llegamos a Cuzco y descubrí sus textiles, colores y arte. Decidí quedarme allí, empezar de cero y darle una oportunidad a esa idea de tener una marca que rondaba en mi cabeza", cuenta. Y así surgió Siblings Army, una marca que apoya a los artesanos locales utilizando técnicas hechas a mano, y de la que se siente orgullosa. Reconoce que hay mucho por hacer, "jamás pensé que trabajaría tanto y, aun así, cada día me levanto con ganas de seguir y batallar por todas esas cosas que quiero conseguir". Para Lele, de 32 años, es fundamental una buena organización para triunfar, pensar con antelación todos los flancos del negocio y, sobre todo, creer en uno mismo esos días en los que tirarías la toalla: "Las metas y los sueños se tienen que trabajar, y sólo lo consiguen aquellos que se vuelven a levantar. ¡Fácil, no va a ser, pero tampoco es imposible!".

Irene Salazar y María Gabeiras, Casa de Fieras

Se conocieron estudiando la carrera de Psicología y, aunque cada una emprendió su camino laboral, un buen día su futuro quedó unido gracias a un café: "Decidimos dar rienda suelta a nuestra imaginación y poner por escrito las ideas que teníamos en la cabeza, soñar despiertas. Sólo nos hizo falta un bolígrafo, papel y una pared en blanco que fuimos poco a poco llenando con todo aquello que queríamos dar a nuestros hijos y que considerábamos fundamental para que tuviesen una infancia feliz y plena". Así surgió el club familiar Casa de Fieras. Ambas emprendedoras, de 33 años, se sienten muy afortunadas por haber cumplido ese sueño y orgullosas de que "todo está yendo en la dirección que queríamos". Siendo ambas madres, explican que una parte difícil del trabajo ha sido conciliar la empresa y la familia, pero que hay que tener presente "que se necesita mucha ayuda y que a veces es complicado encontrarla". Consideran importante recordar que, si se cree en algo, hay que lanzarse, pero que hay que pensar "en sus cosas buenas y sus momentos gratificantes y escenarios duros y frustrantes".

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Begoña Giménez, Be Blossom

Unas veces es un viaje; otras, la fatiga laboral; otras, algo que se ha visto en una peli y, a Begoña, lo que le cambió la vida fue un tumor benigno en el cerebelo. Hasta entonces, se dedicaba a la logística, pero después de un mes hospitalizada y 15 meses de rehabilitación la despidieron y tuvo que reinventarse: "Mi salud ya no es la misma así que necesitaba encontrar un trabajo en el que que pudiera gestionar yo misma los tiempos, que pudiera hacer desde casa y que fuera creativo", explica. Su pasión por la moda la llevó a crear Be Blossom, una tienda online de accesorios infantiles que "va creciendo cada día un poquito más" pero en la que el camino no está siendo fácil. Sin embargo, "siempre ocurre algo que hace que me vuelva a ilusionar y a recargar energía para seguir creciendo", dice Begoña, que recalca la necesidad de tener ilusión, paciencia y disponibilidad para trabajar duro: "La emoción que se siente cuando materializas todas esas ideas que has ido apuntando por todas partes es increíble".

Juliana Soto, Xianna

Entre los veganos, Xianna es una marca casi de culto. No es fácil encontrar una firma de accesorios 'eco', respetuosos con los animales y encima, molones. Y es obra de Juliana Soto, una ingeniera informática sevillana motivada por "crear algo por mí misma y hacerlo de forma sostenible, respetando el entorno". La apuesta por lo local es otra importante razón de su negocio; concretamente, por la tradición corchera española: "Cada vez más marcas hacen esto y me gusta pensar que estamos creando escuela e inspirando a otros para que hagan lo mismo", indica. Se siente muy satisfecha del éxito del proyecto e incluso sorprendida por que sus diseños se muestren en tantas partes del mundo: "He aprendido que hay que empezar poco a poco pero que no hay que ponerse límites, cualquier cosa es posible. Si quieres empezar tu propio negocio, recuerda que solo se vive una vez, que debemos luchar por nuestros proyectos y crear el estilo de vida que se adapte a nuestras circunstancias".

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Monti Gutiérrez, Mint & Rose

Monti Gutiérrez (33 años) trabajaba en banca, en San Diego, cuando se dio cuenta de que en Estados Unidos podía haber una oportunidad de negocio para su otra pasión, la moda. Y así, en 2012 fundó Mint & Rose. La idea era empezar por las alpargatas, "cuyo origen fuera España, y con una clara influencia europea, aportando un marcado estilo mediterráneo", explica. Vender en el mercado extranjero le sirve como motivación, porque el éxito ha demostrado que "la esencia del producto y la imagen están bien definidas". Al mirar atrás, observar que las dificultades, que las hay y muchas, "te hacen mucho más fuerte", pero que la clave de todo, apunta, es "ser realista con tu plan de negocio y no despistar con los números". Monti hace hincapié en tener los pies en la tierra, y prevé a quien desee ser empresaria: "que se tome el tiempo necesario para investigar y escribir sobre papel si su plan de negocio es viable, que tenga un buen asesoramiento y una alta dosis de energía y tolerancia al riesgo, porque va a salir de su zona de confort".  

Francesca Assandria, Limone

Es una de las benjaminas de nuestras empresarias: con solo 27 años, ha puesto en marcha Limone, una 'tavernetta' de tapas italianas. En Caracas, donde nació, estudió Diseño, y en Madrid, Fotografía, pero cuando quiso volver a su tierra natal para crear un proyecto vio que no era el momento oportuno y regresó a España "con cuatro monedas en el bolsillo". Su familia siempre fue muy culinaria y ella siempre ha querido montar un negocio ("Mi madre cuenta que con 13 años le dije que quería conocer mundo y que no estaría nunca detrás de un escritorio", recuerda con cariño), así que blanco y en botella, el suyo sería un negocio de hostelería, inspirada en su 'nonna', la abuela que con sus recetas es el motor que impulsa el local. Y, también, claro está, "las sonrisas y los comentarios tan bonitos que nos brindan cada día nuestros clientes", algo que le da mucha satisfacción, al igual que la experiencia de emprender: "Hay que aprender todos los días y que cuando le pones cariño y muchas ganas, nada es imposible", afirma.

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Marina Guillén, Limbo

Marina es una extremeña de 28 años que dejó su carrera como periodista para centrarse en su pasión, la fotografía. Un viaje a China le abrió los ojos y decidió lanzarse y participar en Limbo Agency, la empresa de fotografía y vídeo que tenía su pareja: "Nos dimos cuenta de que para poder crecer, lo mejor era unir fuerzas y formar un equipo", explica. Señala que una de sus motivaciones diarias es que "Limbo me ha dado la oportunidad de tomar las riendas de mi vida", aunque reconoce que no por ello se relaja, todo lo contrario: "Constantemente estamos pensando en mejorar y la meta nunca está tan cerca como nos gustaría". Cuando le preguntamos qué es lo más importante que ha aprendido en esta etapa, no duda en responder que hay que confiar en uno mismo, consejo que también comparte para las futuras emprendedoras: "Que confíen en sí mismas, en su idea y que se valoren. Resulta fundamental que puedas trasmitir tu ilusión, tu pasión y tu buen hacer a todos tus clientes", concluye. 

Marie Valdez, Fonty Bistro

"Prepárate bien que va a ser mucho más difícil que te lo esperabas. En el camino te vas a descubrir a ti misma y vas a ver que eres mucho más fuerte y capaz de lo que creías". El consejo que nos da para las futuras emprendedoras se lo aplicó Marie Valdez (33 años), gerente del obrador y restaurante Fonty Bistró y una auténtica enamorada de la pastelería ilusionada por cambiar el sector repostero en Madrid. "Nuestra propuesta de valor no radica en servir platos de comida y pasteles dignos de foto sino en poder hacer que la calidad de vida de nuestros clientes sea mejor", señala confiada, y apunta que una de las cosas que más le ha sorprendido de su negocio es que no pensaba que "el local iba a evolucionar tanto en tan poco tiempo". Valdez, como buena gerente, reconoce el importante valor de motivar, informar al equipo y, cuando sea necesario, delegar: "El día tiene solo 24 horas y no es posible que una persona haga todo en la empresa", concluye.

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