Luz Casal: "Vivir es un regalo diario"

Renovada y feliz, la voz de la gran artista regresa con un esperado disco inédito cantado en cuatro idiomas.

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Mientras la esperamos, se despide de ella un periodista del periódico francés Libération. Luz Casal lleva seis años sin publicar material inédito. La expectación por su nuevo trabajo es máxima, y más en el país galo, donde literalmente la adoran. Regresa con Almas gemelas, su álbum más internacional. Está grabado en los históricos estudios EastWest de Los Ángeles y la sorpresa es que será lanzado a la vez en dos ediciones: una con diez canciones en español y otra especial que incluye siete temas en portugués, francés e italiano. Mundialmente se titulará Alma. Así es, hoy por hoy, la suya.

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¿Cómo surge este disco?
Yo, si no escribo, exploto. En Túnez descubrí músicas desconocidas y después empecé a escuchar canciones italianas.  Ahí empezó todo. Y mi habitual dicotomía: la de la Luz rockera y la Luz no se sabe qué. Por eso este disco son dos. En uno está mi lado más íntimo y en el otro, opuesto y complementario, el cañero.

Se suele decir que gracias a la 
oscuridad brillan las estrellas...
Así es. Yo toda mi vida he tenido la sensación de estar defendiéndome por las cosas que hago. Hay algunos que prefieren que cante Piensa en mí, algo que por supuesto haré siempre, y a otros les apetece que me desparrame. ¡Pero es que yo soy las dos cosas! Puedo vestir con pantalones y camisetas o con el vestido más sofisticado. Y sigo siendo la misma. Sólo que me expreso de otra manera. En el escenario es donde soy más libre que en ningún otro sitio, porque puedo ser todo a la vez. Sobre todo espontánea.

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¿Por qué te has ido a grabar a Los Ángeles?
Siempre me ha gustado grabar fuera. Porque te concentras solamente en la música. Yo tiendo a dispersarme bastante. Saber que voy del estudio al hotel y poco más me ayuda mucho a trabajar. 

Has pasado por un cáncer de mama 
y lo has vencido, ¿cómo te encuentras?
Bien. El otro día me sequé el pelo por primera vez con secador. Dije: ¡Coño, cuántos años hacía!

Casi seis...
Sí. Es una enfermedad crónica como otras, pero hoy en día hay unos avances increíbles. Yo  ayudo en lo que puedo aunque ponerme en la foto con el lazo una y otra vez no es mi rollo, como no es mi rollo ir a los estrenos. No hay que intentar gustar a todo el mundo. Antes que nada hay que gustarse a uno mismo. Porque cuando estás en esa armonía llegas a la gente de manera directa. Y sí, la vida es un regalo diario.

¿Y qué cosas buenas 
regalan los malos tragos ?
Sobre todo la conciencia de que el tiempo es finito y que hay que aprovecharlo.

Tú lo haces. Cada año organizas en Galicia el Festival de la Luz con un fin solidario. ¿Nos adelantas el próximo?
¡Es como una romería! Este año la recaudación fue para el Banco de Alimentos. La idea es que el siguiente vaya para las enfermedades raras.

Dime, ¿qué es actualmente el rock?
Precisamente hoy cuando venía de mi casa en Asturias vi en el aeropuerto a una chica con unos botines de tachuelas. ¿Están de moda? ¡Porque ella era todo menos rockera! (ríe). Así que yo, como Keith Richards cuando le preguntaron qué era el rock: «¿El rock? El rock soy yo».