Operación bikini: el reto de la hidratación

¿Te sobran unos kilitos de cara al verano? Tranquila, la estrategia es más simple de lo que piensas: privar al cuerpo de algunas calorías superfluas y ofrecerle un extra de hidratación durante estos meses de calor. Así puedes hacerlo...

La forma más sana y segura de perder peso es ingerir menos calorías de las que gastamos. Para ello, podemos eliminar de la dieta las calorías superfluas (las patatas del aperitivo, el helado de después de cenar...) o tomar alimentos más ligeros. Pero una estrategia más sencilla y efectiva consiste en activar nuestro metabolismo, algo que se consigue practicando ejercicio físico, potenciando la hidratación para que los nutrientes se diluyan mejor durante la digestión, o tomando sustancias (como la cafeína o la teína) que incrementan la capacidad de quemar calorías que tiene nuestro cuerpo.

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Consumir (con moderación) estos alcaloides que potencian el metabolismo tiene, además, más beneficios en verano porque su presentación habitual es en forma de bebida, y tomar líquidos, si bien es importante durante todo el año, en meses de calor se hace fundamental.

Solo hay que pensar que al día perdemos 2,6 litros de líquido en los distintos procesos fisiológicos (respiración, sudoración, excreción...). Si a esa pérdida le sumamos hacer un poco de ejercicio o vivir en una zona húmeda o calurosa, las necesidades de hidratación son más urgentes durante estas fechas.

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El agua es vital para nosotros, pues entre el 55 y el 60% de nuestro peso corporal es líquido que mantiene estable el volumen sanguíneo y la temperatura corporal, algo fundamental cuando estamos a dieta (al ingerir menos calorías, tenemos mayor sensación de frío, algo que podemos contrarrestar con una adecuada hidratación). Además, un organismo bien hidratado es metabólicamente más eficiente; es decir, quema más cantidad de calorías.

Durante el verano, tomar agua o refrescos acalóricos fríos antes de las comidas obliga al organismo a quemar energía para calentar estas sustancias frescas y así equilibrar la temperatura de la bebida con la corporal. Si la ingesta de líquidos o refrescos sin calorías se hace durante las comidas (siempre que estas sean equilibradas), los jugos gástricos se diluyen, con lo que la digestión se ralentiza y tardarás más tiempo en volver a sentir hambre. ¿A que es fácil perder peso en verano?