Un exquisito apartamento en París

Obras de arte, fotografías y, sobre todo, mucho confort

La audacia y el estilo no están reñidos con lo cómodo y lo cotidiano, según la interiorista Sandra Benhamou. 
¿El mejor ejemplo? Su propio apartamento parisino.

Realización: Beatriz Aparicio. Fotos: Montse Garriga. Texto: Miriam Alcaire. - 04-06-2014

El arte fue su puerta de entrada a la decoración y aquí se instaló inventando espacios en los que ambos conceptos se fusionan de forma relajada. La filosofía de la arquitecta de interiores Sandra Behaumou al proyectar una casa es “crear hábitats en los que la audacia del estilo y la creatividad no estén reñidos con la vida”. ¿Y qué mejor punto de partida para renovar y decorar su propio apartamento? Lo comparte con su familia en París, ciudad a la que volvió tras años de residir en Nueva York y Londres. A la primera se fue muy joven y allí empezó su carrera trabajando en el mundo del cine. De esta etapa, y de la mirada a través de la cámara, le viene su particular concepto de la puesta en escena, como ella misma reconoce que, sin duda, rinde homenaje al arte y al diseño contemporáneos, del que es una apasionada coleccionista.

Ahora que esta forma de ver el mundo, forma parte también una mirada cálida, abierta y conciliadora, porque la casa de Benhaumou no es un museo “sin alma” aunque esté llena de piezas icónicas de los artistas que ama, especialmente fotógrafos como Nan Goldin, Cindy Sherman, Louise Lawler o Richard Prince; o los diseñadores italianos de los 50-60, como Ettore Sottsass, Gio Ponti, Angelo Mangia-
rotti o Gino Sarfati y sus lámparas esculturales. También hay sitio para los más jóvenes diseñadores franceses, como los Bouroullec... eso sí, a pesar de tanta carga visual, todo el apartamento es un lugar alegre adaptado a una pareja con tres hijos. La decoradora respetó el código Haussman de la vivienda -grandes ventanales, paredes decoradas con molduras, suelos de madera- pero despejó los espacios y ganó en claridad con la pintura -blanco para las paredes- y las telas.

La principal transformación la llevó a cabo en la cocina, ahora abierta a un pequeño comedor anexo al que presta su luz, gracias a una cristalera continua instalada en la parte superior. Al contrario de lo que se pudiera esperar de una apasionada del coleccionismo, Sandra ha creado un estilo ecléctico, pero equilibrado, en el que ha integrado esos objetos singulares que dan intensidad pero, eso sí, siempre creando atmósferas felices, llenas de vida... Un trabajo perfecto, ¡de 10!

En la imagen: Sobre la consola de Jules Wabbes. En las esquinas, lámpara, mod. Bead bulb, y un jarrón de 
cerámica, ambos de Hella Jongeriurs, 
de la galería Kreo. La imagen Yellow 
sparkle (2007) es obra de Marilyn Minter.


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