-
Visión de altura
Las butacas holandesas, pintadas por los Requejo, dan un singular toque al salón. La mesa de centro, de
chapa de acero, diseño de Oito Interiores,
y la gran alfombra es de Antonia Molina.
-
Espectador de excepción
El caballo Mariscal Ney se asoma a la entrada, con una lámpara de artesanía portuguesa. En la pared, toro blanco de Javier Requejo jr.
-
Despacho
El despacho, en la planta alta, con butacas vintage tapizadas en un material plástico negro; alfombra roja típica gallega confeccionada a mano, bola maciza, de Concha Bay, y lámpara de Oito Interiores, por Josefa Seara.
-
Piezas originales
La escalera original de la casa, de piedra y forja, con pasamanos de castaño. El reloj de péndulo fue comprado en un pueblo y restaurado. La escultura de Napoleón es de Javier Requejo jr., y la de madera, de Hanbel.
-
Comedor
En torno a una mesa pintada de blanco, de Becara, giran unas sillas holandesas pintadas de amarillo y otras antiguas de madera. Lámpara de techo, de Javier Requejo jr., y candelabro de iglesia pintado.
-
Trofeos eco
Cabezas de animales, de Javier Requejo jr.
-
Calidez holandesa
Butaca holandesa pintada de rojo, con colcha de Josefa Seara.
-
Artesanía popular
Sobre las camas, mantas de lana de colores, de Josefa Seara. La mesilla es un antiguo lavabo reconvertido.
-
Relax
Bajo la escalera, sofá de Isabel García Tapia y aplique de cobre portugués.
-
Salón
El salón, con unas lámparas de suelo de Mundos Perdidos.
-
Ciervo
Busto de ciervo realizado con alambre, de Javier Requejo jr.
-
Comer con vistas
Una galería acristalada acoge el comedor exterior. Sillas, de Guadarte; fuente de zinc, diseño de Oito Interiores, y escultura de alambre, obra de Javier Requejo jr.
-
Leña al fuego
Una antigua cocina de hierro es la protagonista del espacio, equipado con muebles de obra. La mesa ya estaba en la casa cuando se adquirió
y se le puso una tapa de mármol. Para
hacer las puertas se reciclaron las
contraventanas que había en la vivienda.
-
¿Un camarote?
No, el baño, con un lavabo de mármol comprado en un derribo y un espejo que simula un ojo de buey, de Guadarte.
-
Miña terra galega
Dormitorio vestido con accesorios típicos, como la alfombra o la colcha. Escultura de Javier Requejo jr.
-
El arte del reciclaje
En el dormitorio
principal destaca una cama de aluminio que perteneció a los abuelos del propietario, con una colcha heredada y cojines de
tiras de algodón, diseño de Oito Interiores.
-
El interiorismo en los genes
La pasión por la decoración corre por las venas de Javier Requejo y –caprichos de la genética o de la educación, quién sabe–, se la ha transmitido a sus hijos. Hace 12 años el patriarca fundó en Ourense, su tierra, el estudio de diseño e interiorismo Oito Interiores (www.oitointeriores.com), y a medida que
la prole crecía, fue incorporándose a él.
¿El secreto de su éxito? Javier, con más de 30 años de trabajo a su espalda, es la voz de la experiencia. Su hijo mayor, con el mismo nombre (en la hamaca), es decorador además de artista (www.estudionap.com), por lo que aporta el talento creativo. Y el mediano, Jorge (de pie), recién licenciado en Arquitectura, asume
la parte técnica. Una familia muy completa.