Una casa en la playa... de NYC

El arquitecto de interiores argentino Carlos Otero exhibe su maestría para crear espacios armónicos y elegantes en esta exquisita vivienda de Los Hamptons, uno de los rincones más exclusivos y elitistas de la Costa Este norteamericana.

vivienda en NYC

Desde los artistas bohemios de hace décadas hasta las celebs más mediáticas de la actualidad y las fortunas más codiciadas de NY. Todos ellos han encontrado su refugio perfecto de fin de semana y vacaciones en esta región de la costa sur de Long Island, que parece haber olvidado su pasado de pueblitos balleneros para sumergirse en el glamour que aporta la jet set neoyorkina. Madonna, Steven Spielberg, Dona Karan, Paris Hilton o Ralph Lauren son los vecinos que encontramos a menudo haciendo la compra o paseando por las calles de Bridgehampton, Southhampton o Sagaponack. Y es que tan sólo con decir su nombre, Los Hamptons, ya se evoca el lujo y la exclusividad. No es de extrañar que fuera el destino elegido por una pareja de exitosos neoyorkinos dedicados a los negocios inmobiliarios, él, y al mundo del arte, ella, para concebir su segunda residencia.

Adquirieron una casa con todo el encanto de las edificaciones del estilo Nueva Inglaterra: coquetas construcciones con sucesivos tejados a dos aguas, grandes ventanales con contraventanas, revestimientos de madera... y pintadas en tonos suaves copiados del cielo, la vegetación de la zona y las aguas del Atlántico. Para convertirla en su refugio ideal, los propietarios confiaron en el arquitecto de interiores Carlos Otero, que ya había decorado su apartamento de Manhattan.

Las premisas fueron claras. "Querían que la casa, además de tener una estética con la que ellos se pudiesen identificar, fuese súper funcional, ya que se trata de una residencia principalmente de fin de semana", nos cuenta Carlos Otero. A la hora de acometer el proyecto, el arquitecto contó a su favor con dos puntos fuertes de la casa, los grandes espacios y la enorme cantidad de luz natural que recibe, y tuvo que enfrentarse a un interesante reto: "consolidar la arquitectura más clásica de la casa con el mobiliario y las obras de arte de estilo mucho más contemporáneo".

El resultado es una vivienda singular que puede presumir de una exquisita combinación de arte y diseño con toques originales. Obras de artistas como Chuck Close o Robert Longo dialogan con fluidez con piezas icónicas del diseño firmadas por Arne Jacobsen o Eero Saarinen para conseguir un ambiente íntimo y muy personal en el que disfrutar placenteramente en este exclusivo rincón de la Costa Este.

Publicidad

Fachada de la casa

Fachada posterior de la casa, en un estilo muy Nueva Inglaterra.

Al borde del agua

Bajo unas sombrillas de Tuuci se instalaron unas tumbonas de Restoration Hardware y unos taburetes que funcionan como mesitas, de Tucker Robbins. 

Publicidad

Geometría en contraste

En el hall, un gran puf redondo, diseño de Carlos Otero, tapizado con lino de Brunschiwig&Fils, se acompaña de una alfombra, de Beauvais Carpets, y lámparas y escultura azul en columna, de Carlos Otero.

Carlos Otero a favor de la luz

Sus proyectos en Nueva York, Los Hamptons, Fire Island y Buenos Aires revelan las señas de identidad de este arquitecto de interiores argentino afincado en Nueva York. El análisis de la luz y las proporciones de los espacios y el diálogo fluido con los clientes para detectar sus necesidades son la base de los trabajos de Otero quien consigue crear ambientes elegantes y sofisticados.

Publicidad

El gusto por los detalles

En el salón, sofás tapizados en lino gris claro, de Antonio Citterio para Maxalto, con cojines naranjas adquiridos en el Gran Bazar de Estambul, y plaid de cashmere, de Loro Piana. Sobre una de las mesitas triangulares de los años 60, móvil decorativo del escultor Jim Hunter. 

Mesa central

En la llamativa mesa central, diseño de Carlos Otero, mono de cerámica adquirido en un anticuario de Washington. La alfombra es un diseño de Paola Lenti para Karkulak y el cortafuegos de chimenea de cristal fue realizado a medida por W.H. Jackson, en Nueva York. Las obras de arte son de Robert Longo.

Publicidad

Simetría curva

Alrededor de la mesa, diseño de Carlos Otero, se distribuyen unas sillas en palisandro, de Niels Moller, en Baxter and Liebchen, tapizadas con cuero de vaca de Edelman. La lámpara de yute y escayola es de Carlos Otero, en Trans-Luxe; la alfombra, de Paola Lenti para Karkula; las cortinas, de F. Schumacher, y la fotografía sobre el aparador, de Chuck Close.

Apuesta (casi) bicolor

El blanco de los muebles de cocina, de Ciuffo Cabinetry, de los azulejos, de Cancos, y de las lámparas Caravaggio, de Lightyears, contrasta con el negro del suelo y de las encimeras de granito, de Cancos. El punto de color lo ponen las bandejas amarillas de Crate & Barrel.

Publicidad

Mix & match

Dentro del estilo clásico de la zona, el office destaca por la mesa de vidrio con perfiles metálicos, de Antonio Citterio. Se acompaña con unas sillas tapizadas en lino gris, de F. Schumacher, la misma firma de la que proceden las cortinas. La lámpara de techo, de yute y escayola, es un diseño de Carlos Otero, en Trans-Luxe.

Todo un chef

En la cocina, amueblada a medida en blanco por Ciuffo Cabinerty, se instalaron hornos y fogones profesionales de la firma Wolf.

More from Elle: