Entramos en la casa de campo del galerista Miguel Alzueta

Al borde de la villa medieval de Foixà, en el Ampurdán, entramos en la escondida casa de campo del galerista Miquel Alzueta. Entre el paisaje verde y fresco y la belleza de las viejas piedras, descubrimos un tesoro.

casa de campo ampurdan

Enamorados del arte y las antigüedades, Miquel Alzueta y África Posse no cesan de hablar entre diseño y arte contemporáneo. En el corazón de los campos del Ampurdán, su hogar refleja el arte de vivir. El exterior tradicional y vetusto no predice un interior regido por la regla de lo estrictamente necesario. Antes editor, Alzueta se reinventó como marchante y amplió su mundo al interiorismo. "Siempre he convertido mis hobbies en mis trabajos, lo cual no deja de ser un constante flujo de problemas", dice Alzueta mientras muestra una entusiasta predilección por los muebles de campo del siglo XVII y la arquitectura de los 50. La luz excepcional, el espacio absoluto y el ambiente tranquilo causaron fascinación en él, un constante buscador de lo simple. Con África, quiere hacer de su hogar un espacio que rescate la vida primaria y natural, dejando atrás los artificios sin función. Ansían vivir "en verde" y olvidar el gris de las ciudades. "El lugar pertenecía a la misma familia desde 1760", nos dice.

"Se conservó el diseño original y, respetando su arquitectura, añadimos una nueva ala de estilo contemporáneo para jugar con el contraste", dice Alzueta. Cada diez años, la pareja busca un cambio de escenario, dar una nueva identidad a lugares como éste. Recientemente, un fondo blanco minimalista convive con piezas moteadas e icónicas de diseñadores de renombre de la década de 1930, juntos conforman la escenografía, marcada por obras contemporáneas y muebles escandinavos del s. XVIII. "Incluimos lo esencial manteniendo un confort básico.

La única excepción es la zona de estar, diseñada como una recepción, por lo que el ambiente es más tradicional y agradable. La reflexión tomó varios meses, pero con el tiempo, trajo sus frutos. Hoy en día, el lugar es mucho más práctico", dice el galerista. Esta cuidada decoración es el escenario perfecto para organizar y exhibir las piezas excepcionales firmadas por grandes nombres como Charlotte Perriand y Jean Prouvé. "Es como entrar en un universo particular, más que el encuentro con un objeto, el lugar se convierte en experiencia de vida, la sensación de un todo", dice Alzueta en su exigencia de coherencia. Permanentemente cambiante, esta casa/galería evoluciona a su propio ritmo. Es el arte de cambiar todo sin que nada cambie. •

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Casa en verde.

Grandes volúmenes de vegetación, y a través de enormes ventanales, la luz entra en cada rincón de la casa. Miquel Alzueta pasó tiempo vagando por las calles de París, a menudo encontrándose atraído por pequeñas tiendas de antigüedades, con cuyas piezas decoró su casa "en verde".

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Para huéspedes.

Una pintura de Miquel Mont habita el espacio. Mesa, de Jean Prouvé, y escultura, de Gabriel.

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Sofá.

En la entrada del edificio anexo instalaron un sofá con el espíritu de la década de 1940; en la pared, una obra de arte de grandes dimensiones firmada por Miquel Mont.

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Al abrigo de una cubierta natural de cañizo.

La terraza conserva los suelos de piedra original. Da la bienvenida a amigos, clientes y familiares. La mesa fue diseñada por Miquel Alzueta utilizando madera reciclada. Las lámparas industriales de metal están hechas en la zona. Las jarras son de Anduze y la cerámica local.

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Simpleza industrial

La cocina ha mantenido  las antiguas bóvedas de origen que han sido pintadas de blanco para dar luz. Los elementos de acero inoxidable proporcionan un toque moderno a la totalidad. 

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Puro mix.

En la sala de estar, las piezas de diseño se alternan con obras de arte. El sofá y el sillón
con formas redondeadas son de la década de 1940; las sillas verdes, de Charlotte Perriand; las mesas/esculturas, de Les Simonnet, mesita, deMathieu Matégot. En la
pared, obra de Imi Knoebel.

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ABC.

En un espacio luminoso, el rincón dedicado al desayuno cuenta con una pintura de Davis Shrigley. La mesa y el taburete son de Charlotte Perriand, y la sopera, de cerámica china.

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Calidez contemporánea

Inundada de luz, la sala de estar alberga dos grandes mesas de madera de Joaquim Chancho, el curioso panel de pared con pantalla de protección solar de aluminio está firmado por Jean Prouvé. La lámpara de pie que hace compañía a la gran chimenea es de Serge Mouille.

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Todos a la mesa

En la peculiar zona de comedor podemos encontrar una mesa de Pierre Chapo y seis sillas, de Charlotte Perriand. La original lámpara de pared recuerda a Kamaji de El Viaje de Chihiro y es de Serge Mouille. Bajo las ventanas destaca una pieza en madera, rojo y azul, de Charlotte Perriand.

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Al rincón

Al escritorio y el taburete de madera son de Charlotte Perriand y la cerámica  es una antigüedad anónima. 

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