Un castillo en ... La isla del tesoro

Enclavado en la isla de Ischia, en el golfo de Nápoles, el Castello Aragonese es la sorprendente vivienda de Cristina Mattera, hija del pintor Gabriele Mattera. Tras sus muros, también se descubren espacios culturales y un sereno hotel.

Castillo en Nápoles

Vivir rodeada de la historia, de la belleza, de la luz y del mar es un privilegio enorme. Ocuparse de este increíble patrimonio, trabajar en su restauración y su puesta en valor es muy laborioso, pero también extremadamente estimulante". Cristina Mattera vive con su familia en el Castello Aragonese, una magnífica construcción cuyo origen se remonta al año 474 a. C. y que se asienta sobre la isla volcánica de Ischia en pleno golfo de Nápoles. "Mi abuelo se lo compró al Estado en 1912; somos la tercera generación y continuamos viviendo aquí y ocupándonos de este monumento hecho de historia, belleza y naturaleza." La parte de vivienda fue restaurada hace unos 15 años con la ayuda de su hermano Nicola Mattera, arquitecto especializado en edificios antiguos. Mientras él se ocupaba de las cuestiones técnicas, Cristina se centró en la parte estética para lograr ambientes realmente singulares. "Mi casa tiene un estilo muy esencial. El lugar ya posee tanta personalidad que no hace falta añadir casi nada. Obviamente, con un padre artista (el pintor Gabriele Mattera), el arte en todas sus formas ocupa un papel muy importante", cuenta Cristina. Cuidadosa con los detalles decorativos, siente predilección por las piezas de autor y las que tienen alma: "Los objetos que más amo son la mesa de comedor realizada por mi padre con madera de naufragio, la lámpara AJ de Arne Jacobsen por su extrema sencillez y los asientos de hierro creados por Antonino Sciortino." Podría parecer que vivir en el castillo implicaba adaptarse a una existencia tranquila y contemplativa, pero nada más lejos de la realidad. Para Cristina, "el mayor desafío fue darse cuenta de que no es sólo un lugar rico en historia y belleza sino un sitio vivo, frecuentado y animado culturalmente. Organizamos el Festival de Cine de Ischia, muestras de arte contemporáneo, conciertos, seminarios de yoga y filosofía... Además, el castillo alberga un exquisito hotel (albergoilmonastero.it) ubicado en el antiguo convento de clausura, del s. XVI, cuyas celdas monacales ofrecen silencio y una atmósfera de recogimiento sobre el mar." Serenidad, cultura, historia, un entorno único... son los ingredientes que convierten a esta casa en un escenario irrepetible. •

Publicidad

Testigos de la Historia

El Castello Aragonese, cuyo origen se remonta al año 474 a. C., ofrece una imagen imponente desde el mar, asentado sobre una isla volcánica.

Publicidad

Espacios abiertos

En el salón, que se comunica con el comedor a través de un gran arco: sofá realizado por un artesano local bajo diseño de Cristina Mattera; butaca antigua; cubos de hierro y lámpara, de Antonino Sciortino; escultura roja, de Daniele Papuli; y, en la pared, un San Sebastián, obra del pintor de Ischia Raffaele Iacono.

Publicidad

Juego de simetría

El San Sebastián, de Raffaele Iacono, colocado entre dos hornacinas que con un guiño albergan unas flechas, es el protagonista indiscutible de este espacio. La escultura roja es de Daniele Papuli y los cubos de hierro, de Antonino Sciortino.

Publicidad

Al final de la escalera

Incluso en esta zona hay espacio reservado para el arte, con la sugerente escultura colgante Panta Rei de Daniele Papuli.

Publicidad

Con nombre propio

El comedor, presidido por una obra de gran formato de Gabriele Mattera, se articula en torno a una mesa, realizada también porGabriele Mattera y unas sillas Tolix. A la derecha, silla de Hans Wegner; y al fondo, lámpara AJ, de Arne Jacobsen y fotografía de Jean Marie Manzoni.

Publicidad

Como en un sueño

El blanco impoluto del dormitorio, excavado en la roca, lo matizan unas pocas piezas: mesita roja de hierro, de Antonino Sciortino; pintura de Raffaele Iacono (a la izquierda) y trabajo a carboncillo, de

Cristina Mattera (en la cama).

Publicidad

Arte de papel

Es el material en el que están creadas las dos obras: la lámpara redonda, de Valeria Agostinelli, y la escultura de suelo, de Daniele Papuli. Delante de la columna, silla de Hans Wegner.

Publicidad

Cristina Mattera. Propietaria

Además de ocuparse, junto con su hermano Nicola, de las diferentes fases de restauración del castillo, Cristina se encarga de organizar el programa cultural de eventos continuando el trabajo que inició su padre, el pintor Gabriele Mattera, en los años 80. Sus propuestas incluyen el Festival de Cine de Ischia, el Festival de música Piano & Jazz, muestras de arte contemporáneo...

Publicidad

Un baño único

La lámpara de suelo Dioscuri, de Artemide, ilumina un sorprendente nicho, descubierto al excavar en la roca, con unos frescos que aún no han sido datados. El gran baúl de la derecha es una pieza austríaca de 1700. El lavabo, de mármol, se completa con grifería de la firma Newform.

Publicidad

Ducha con vistas

Su curiosa ubicación (se comunica con la cocina a través del gran ventanal de cuarterones de hierro del que recibe luz natural) y el hecho de estar excavado en la roca, convierten a este espacio en un baño singular.

More from Elle: