Llena de emociones

Una preciosa guesthouse donde todo está a la venta.

guesthouse

Si llegas a esta guesthouse y quedas perdidamente enamorada de una butaca, una alfombra o un diván, estás de suerte: ¡en el B&B de Bea Mombaers todo está a la venta! El exterior, con su aspecto de sencilla granja holandesa con un toque de cottage 
inglés, no da ninguna pista sobre el reino del vintage que uno se encuentra en cuanto cruza la puerta. Y es que la propietaria ha 
transformado su pasión en su modo de vida y se ha propuesto 
compartirla con todo aquel que se acerque a esta pequeña ciudad de la costa belga. Primero fundó su tienda Items donde mezcla muebles originales de entre los años 50 y 80 firmados por Verner Panton, Arne Jacobsen, Charles y Ray Eames... con piezas adquiridas en sus viajes por el mundo y que se ha convertido en todo un hot spot de la zona.

Después conoció la granja llevando un envío a uno de sus primeros clientes, el arquitecto, interiorista y cineasta Lionel Jadot, quien estaba restaurando por completo la propiedad. Y quedó fascinada con la transformación: espacios abiertos, techos muy altos, suelos de cemento en vez de madera, paredes en gris, grandes ventanales... Así que cuando Jadot se decidió a alquilar su casa y contactó con Bea Mombaers la respuesta no se hizo esperar: “la quise de inmediato, una preciosa villa y tan cerca de mi tienda, pero tenía que ser una inversión rentable y como tenía seis habitaciones decidí poner en marcha un bed&breakfast. Ahora vivo y trabajo entre mis huéspedes y ellos compran muebles y piezas decorativas directamente aquí o en la tienda y se convierten en clientes muy especiales”. El acierto de Bea para combinar materiales, estilos, texturas... no procede de su formación (estudió Derecho y Fisioterapia), lo lleva en la sangre.

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Que entre la luz

Junto a la ventana: mesa de madera tallada en un tronco y adquirida en 
Filipinas y, sobre ella, esculturas en piedra de Antonio Sciortino; silla vintage naranja, de Winifred Staeb; silla transparente de Perspex, diseño de Erwin y Estelle Laverne.

Todo integrado

En el recibidor, taburete de Harry 
Bertoia y espejo B.Olla, de Bruno Rainaldi 
para Il Laboratorio dell'imperfetto. En la cocina, frigoríficos Smeg y lámpara mod. Toio, de A. Castiglioni para Flos.

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Puesta en escena

Encimera de mosaico 
diseñada por Lionel Jadot; taburetes, 
de Charlotte Perriand; banco de gimnasia 
recuperado; esculturas de animales 
en las paredes, de Frederique Morrel.

Un toque étnico

Taburete-escultura de Filipinas en el recibidor.

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Acogedor

En la sala, foto B/N de Véronique Branquino; butaca amarilla F598, de Pierre Paulin para Artifort; diván Flag Halyard, 1950, Hans Wegner para Erik Jorgensen; sofá, de De Sede, y alfombra bereber.

Pop Art

En uno de los dormitorios, sobre la cama, suzani de Afganistán; taburete 
verde, de Joe Colombo; lámpara Jieldé de Jean Louis Domecq; armario vintage, de André Sornay.

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Dos alturas

Junto a la escalera, original de la casa, silla roja de Joe Colombo.

Lavabo integrado

Mosaicos 
en el mueble de lavabo, de Bisazza.

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Dormitorio

Aparador negro, de Martin Visser; alfombra, lámpara de bambú y cojines adquiridos en Turquía; bañera exenta de piedra, 
de Dominique Desimpel.

Cuarto de baño

Lavabos exentos 
y bañera, de Allia, y grifería, de KWC.