La casa de Verónica Hernanz

Descubrimos la casa de la restauradora Verónica Hernanz.

casa de Verónica Hernanz

Fundó en 2005 el estudio de conservación y restauración de arte Mínima Intervención y también ha diseñado la reforma de lo que hoy es su propia casa, un espacio radiante y limpio, en la forma y en el fondo. En él no caben excesos: funcionalidad y estética son todo uno.

¿Cómo ha sido el antes y el después de tu casa?
Nosotros mismos ideamos la reforma de principio a fin. Hubo cambios de distribución, porque había que transformar una oficina muy compartimentada en una vivienda familiar. En cuanto a la estructura, modificamos el hueco de la escalera
y realizamos tragaluces para ganar luz natural y mejorar el acceso al semisótano, donde instalamos la cocina.

A la hora de reformar ¿cuál fue vuestro principal objetivo?
Queríamos restablecer el aspecto original que tenía el espacio, con sus techos altos, los grandes huecos de las ventanas, el ladrillo visto de las paredes, el suelo de madera de los dormitorios... y que la casa se adaptara a nuestra forma de vivir.

Distribución, amplitud... ¿qué te gusta más de ella?
Muchas cosas. Me encanta la luz que tiene, los espacios tan diáfanos y abiertos, donde está ubicada... Me gusta cómo está.

Eres restauradora de pintura y escultura, ¿el arte ocupa el lugar protagonista dentro de tus ambientes?
La verdad es que no me gustan las casas cargadas de cosas, creo importante que haya espacios vacíos, que se pueda “descansar el ojo”. Intento, por ello, que cada objeto tenga su función, pero siempre dentro de una misma armonía estética.

¿Vivir y trabajar en el mismo espacio es fácil?
Durante un tiempo lo ha sido. Trasladé mi estudio de restauración y pintura a esta misma casa. Fueron dos años en los que mi hijo era más pequeño y pensé que sería bueno para ambos trabajar aquí. En la actualidad, comparto estudio con otros artistas en el barrio madrileño de Carabanchel. Y estoy encantada.

Destaca una pieza que sea especialmente valiosa para ti por su interés artístico o por su valor sentimental.
Tengo especial cariño a una fotografía de Georges Rousse que compré en ARCO hace bastante tiempo y que tengo colocada entre el salón y el comedor, nunca me canso de mirarla.

¿Nos descubres tus claves para decorar y combinar los muebles y complementos con tanto éxito?
Es importante que los muebles respondan siempre a una necesidad, procuro no llenar los espacios sin más. En realidad, a mí no me gusta decorar, disfruto con la mezcla, rodeándome de los objetos que nos hacen la vida más agradable... Y de la belleza.

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El epicentro

Sucesión de ambientes en este gran espacio diáfano. Es el resultado de una reforma en la que se recuperaron elementos estructurales originales, como la altura de techo, los huecos de las  ventanas y el ladrillo visto del siglo XX.

Tiempo para compartir

El comedor: mesa a medida, jarrones de Murano de El Ocho con flores de Bourguignon y sillas Euphoria son de Paola Navone para Eumenes; las lámparas negras, de Gubi. La pieza favorita de Verónica: una foto de Georges Rousse separa el comedor del salón. 

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Y descansar

En el estar, sofás de Antonio Citterio para Flexform, y un modelo de principios de siglo en seda adamascada de la época. La alfombra es de The 2nd Downtown. El ladrillo, la altura del techo, las grandes ventanas, los suelos... todo vuelve a ser como fue.

Detalles personales

Verónica Hernanz ha llenado su casa de las piezas que le gustan: muebles del diseño contemporáneo con nombre propio o pequeñas joyas encontradas en el El Rastro madrileño y en el Marché des Puces parisino. Objetos heredados y otros comprados por Internet...  Sin embargo, confiesa que no hay nada de lo que no pudiera prescindir: “intento no sentir apego por las cosas materiales porque, realmente, creo que siempre se pueden sustituir”.  

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Mix & match

La icónica silla Barcelona, de Mies Van der Rohe, y una daybed escandinava brillan sobre el suelo de cemento pulido barnizado con resina que se ha combinado con tarima de roble. Los baúles antiguos son de Tado, y las lámparas de pie, de Nicolás. Piezas clásicas, diseño actual, muebles crafty y vintage y el ambiente súper natural. ¡Una mezcla de 10!

El dormitorio

Un escenario de película: a los pies de la cama, una camilla de hospital de la guerra de Cuba; a los lados, dos maniquíes vintage. ¡Todo retro!

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El equilibrio perfecto

Un genial ejercicio de equilibrio decorativo en el dormitorio: el fondo neutro se anima con un brochazo amarillo -mueble diseñado por Yasmine Sabet- y con piezas únicas, como un baúl de viaje de 1930. La alfombra se adquirió en The 2nd Downtown. 

Un rústico 'high tech'

En el semisótano, la luz envuelve la cocina a través de pequeños tragaluces abiertos junto al techo.La zona de trabajo contrasta con el encanto rústico-industrial del comedor, con mesa de teca y sillas Tapioovara y Tolix, éstas, de Pez. El mapa es de Tado y los jarrones y las lámparas suspendidas proceden del "Marché des Puces" de París. 

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Con bañera

Paredes y suelo de microcemento reflejan la claridad que entra en el cuarto de baño, tamizada por contraventanas venecianas. Un mix de piezas singulares personalizan el espacio: la bañera exenta, los apliques de Jielde o la mesa antigua de costura Singer. También destaca esa pasión por los objetos recuperados en el dormitorio, con maniquíes antiguos o una camilla procedente de la guerra de Cuba.