Paula Echevarría, mejor que nunca

No sólo cumple años, también metas. La actriz e 'it girl' llega a los 40 cargada de ilusión y proyectos, con el regalo del éxito en el bolsillo. La serenidad es su nuevo deseo: no habrá cambio que le borre la sonrisa.

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"A los 20 años, reina la voluntad. A los 30 años, el ingenio. A los 40, el juicio". Eso es lo que aseguraba Benjamin Franklin... Pero el político estadounidense no la conocía a ella. Paula Echevarría (Candás, Asturias, 1977) empezó su carrera con mucho juicio e ingenio y ahora hace su voluntad. ¿Al revés? No, a su manera. Y porque puede.

Porque puede hacer que millones de espectadores sigan sus andaduras en la pantalla, pero también porque puede convertir su vestido de playa en un 'sold out' en cuestión de horas, encumbrar su destino de vacaciones como el nuevo 'place to be', poner su nombre a una fragancia y posicionarla como la más vendida en su primer año, lograr que un posado con su familia en el sofá sea 'trending topic'...

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Si alguien sabe qué es lo que quiere y cómo lo quiere, esa es la asturiana. La vida le ha ofrecido la oportunidad de reinventarse en varias ocasiones y ella se ha subido al tren con la misma fuerza y naturalidad que le otorgaron la etiqueta de 'celebrity'. Y la fama le sienta bien. Aunque la tendencia actual es ser 'it girl' y convertirse en actriz, Echevarría no se proclamó 'influencer' hasta que su nombre figuró como uno de los grandes en el cine y la televisión de este país.

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Empezar a escribir su blog en ELLE.es hace siete años sólo fue el comienzo de una aventura por la que ha llegado a ser conocida como la reina de las redes sociales. Su papel en 'Velvet' –que retomará brevemente en el 'spin off' de Movistar+ 'Velvet Colección'–, su papel de madre y su papel de mujer de David Bustamante han marcado hitos en su trayectoria pública y virtual. Sin embargo, a pesar de todo el revuelo que hay siempre a su alrededor, ella es muy celosa de su intimidad.

Puede que abra su Instagram hasta la cocina y que el secreto de su éxito sea mostrarse tan cercana, pero únicamente están invitados a entrar en su vida, en su vida sin filtros, sus amigos. Esos mismos que estarán en septiembre en la esperada fiesta por su 40º cumpleaños que la revista ELLE va a organizarle. Porque sí. Porque ella es única. Porque ella es ELLE.

¿Cómo estás, Paula?

Bien. Contenta conmigo misma. Tranquila.

¿Cómo has mantenido la calma y, sobre todo, la sonrisa durante estos meses difíciles que te ha tocado vivir?

Haciendo de la normalidad mi rutina, como tengo por costumbre. Evidentemente, he seguido con mi vida.La vida sigue y llegas a los 40...Yo considero que los pasos adelante se dan cumpliendo años. Ya sea con nuevos proyectos, nuevos trabajos, nuevas cosas. ¡Siempre son para bien! Positividad: cumplir 40 es algo buenísimo, significa que estás aquí.

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Dicen que a los 40 las mujeres maduran y entran en su plenitud. ¿Cómo afrontas tú esta época maravillosa?

Realmente, fue a los 35 años cuando empecé a notar que el cuerpo ya no respondía igual ante el ejercicio y la comida. El cambió ya se dio, ¡a los 40 no espero notar nada más! Emocionalmente pasa lo mismo. Hace cinco años aprendí a tomarme las cosas con muchísima menos ansiedad, a relativizarlo todo y a verlo desde una perspectiva más pausada. La verdad es que la maternidad te ayuda en este sentido.

¿Cómo?

Cuando eres madre te vuelves más cautelosa, más miedosa, más calmada.

Y quieres proteger a tu hija de todo y de todos... Pero ¿cómo lo consigues tú con toda la agitación que te rodea a diario?

Mi hija y yo vivimos al margen de este momento convulso. Aun así, sigo diciendo que los menores deberían estar más protegidos.

¿Está Daniella demasiado expuesta?

Sí, muchísimo. El simple hecho de encontrarse a los paparazzi en la puerta del cole o al salir de casa le afecta. Creo que no basta con pixelarle la cara a un niño, hay que protegerlo de vivir el acoso. Mi hija es muy guapa, no tengo ningún problema en que la vean, ¡pero ella se asusta cuando tiene a los fotógrafos encima! Debería estar penado.

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¿Te imaginabas en 2010 que ibas a acaparar tanta atención cuando decidiste meterte en el mundo de las in­fluencers con el blog Tras la pista de Paula en ELLE.ES?

¡No! Entonces ese término no existía, no había prácticamente blogs de celebrities todavía. Encontrabas algunas blogueras que se empezaban a hacer notar, pero famosas como tal, pocas. Cuando me propusieron el blog dije que no al principio, no porque no me apeteciera, sino porque no me veía capacitada.¿Cómo le iba a interesar a nadie mi vida? Desde la redacción me convencieron y ahora sé que ha sido una de las mejores decisiones de mi vida. Me divierto haciéndolo.

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Eso es porque te gusta la moda.

Sí, pero siempre he dicho que mi blog no es de moda sólo. Yo publico lo que llevo puesto cada día en el mismo trozo de jardín de mi casa y, como todo el mundo sabe, con fotos que me hace mi padre, el jardinero o quien pille. Por lo tanto, es un blog de lo que soy yo. Es un blog mío. También subo mis viajes y los productos de belleza que descubro, contándolo natural, como lo haces tú con tus amigas cuando pruebas una crema que es la pera.

Junto al blog, hoy Instagram...

Fue curioso cómo empecé en Instagram. Quería una app para meter filtros a las fotos, sin ánimo de compartirlas. De hecho, por aquel entonces, durante el rodaje de la serie 'Gran Reserva', usaba otra para hacer instantáneas de las viñas. El primer día que me subí una foto pensé que nadie la vería. Y de repente me saltan no sé cuántos me gusta y comentarios. Pensé: «La cagué, ¿qué he hecho? ¿Qué foto puse?». Podía haber puesto una de la cara de mi hija o a mí en pijama, fácilmente. Tuve que preguntarle a una amiga que qué era esa app, ¡ni idea de que fuera una red social! Yo no había tenido nunca Facebook, Twitter ni nada porque no me gustaban.

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Por lo que se ve, esta sí te gustó, ¿no?

En ese momento me planteé si continuar con ello, pero subí otra foto y empecé a tener más me gusta y más comentarios. Me encantó seguir el juego. Y al final mira en lo que se ha convertido: en una gran familia de casi dos millones de seguidores. Hay personas que llevan conmigo desde esa primera foto que colgué en plan marciano, y las reconozco. Espero sus comentarios diarios.

Llegas a mucha gente todos los días. ¿Sientes alguna responsabilidad ante la influencia que ejerces sobre ellos?

No. Porque todo esto de las redes sociales es tan libre... No hay que pagar por hacerse socio del Instagram de Paula. Cada uno decide por sí solo si entra o no en la aplicación a ver lo que yo publico. Si me sigue y no le gusta, se va y ya está. Por otro lado, que yo me ponga una cosa no quiere decir que te diga que tú te la pongas. Si digo que una crema me gusta, no estoy asegurando que a ti te vaya a ir bien. ¡Ojo!

¿Daniella entiende esta faceta tuya, que estés tanto en redes?

Sí, ella también tiene Instagram, pero, por supuesto, una cuenta privada que superviso a diario con su conocimiento. Ella nunca puede aceptar a nadie ni seguir a nadie sin que yo le dé el OK. Le cuento los seguidores y a la gente a la que sigue. El día que hay algo nuevo ella me dice: «Mamá, mira, es Andrea o es no sé quién». Entonces yo me meto y le digo: «Venga, vale». Está todo muy limitado, pero me parece bien que se vaya haciendo con ello. No podemos privar a los niños de lo que es su futuro. Nuestra generación no tenía móviles cuando era pequeña, no existían.

Aunque en cuanto aparecieron, nos hicimos con ellos. Los chicos de ahora han crecido con una tablet entre las manos. Un día mi hija estaba viendo dibujos en la tele y tocó la pantalla intentando ampliarla con los dedos porque no veía bien. Es su vida y va a ser su vida. Todo su futuro va a ir por ahí, y tiene que estar preparada para saber manejarlo. Pienso que la ansiedad que se les despierta a los niños por no tener Instagram hasta los 15 años no es nada buena, porque luego se crea una necesidad que es contraproducente. Es mejor ir enseñándoles a usarlo todo responsablemente y poco a poco.

Si volvieras a la edad de tu hija, ¿qué te gustaría hacer antes de los 40 que no hayas hecho?

No he escrito un libro. Dicen que hay que hacerlo, ¿no? Pero creo que yo no me lanzaría, todos mis amigos que lo han hecho antes me cuentan que es un curro tremendo (risas).

Bueno, además de actuar y de ser una it girl tienes tu propio aroma, eso cuenta también..

¡Vamos por el tercero! El primer perfume se llama Paula, el segundo Paula Love y el nuevo, Sensuelle. Involucrarme en su creación ha sido una experiencia.Todavía hay tiempo para ponerse metas. ¿Hay algo que quieras hacer y con lo que nos vayas a sorprender? Nunca espero nada de la vida, eso es lo genial. Porque todo lo que llega es bueno y conseguirlo no me ha creado ansiedad alguna. ¿Quién me iba a decir a mí que sería portada de ELLE? De pequeña jugaba a imitar las poses de las modelos, y cuando me vi a mí misma por primera vez en esa situación se me saltaron las lágrimas. Ni en mis mejores sueños. Soy de las que piensan: «No pasa nada, ya llegará. Si no es ahora, ya será». Creo que es la mejor manera de disfrutar el camino, sin esperar alcanzar una meta; de otra forma te agotas. Yo estoy ahora en lo que estoy ahora. Lo próximo, como no lo espero, si no llega... pues no llegó.

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