Trece cosas que aprendimos de los 'reality-shows'

Aunque parezca mentira, también tienen algo de didáctico.

En la televisión española, el siglo XXI ha sido el siglo de los 'realities'. Hemos visto a famosos y a ciudadanos anónimos competir en todo tipo de circunstancias: encerrados en una casa, en un palacio, en una granja; bailando, casándose, conduciendo coches, construyendo viviendas... Hemos hecho un repaso a algunos de los 'reality-shows' más casposos (y vistos) de los últimos años y a lo que aprendimos viéndolos.

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Todos tenemos un lado 'voyeur'

Parece mentira, pero entre tanto debate de si era lícito o no observar la intimidad de la gente, los datos de audiencia vinieron a dar la respuesta: los concursantes de la primera edición de 'Gran Hermano' entraron con un 35% de audiencia, pero salieron ¡con un 70%! Al final, todos tenemos un lado voyeur, y durante 17 años nos hemos plantado delante de la tele para ver... ¿nada?

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Que hay gente muy desesperada en el amor

'Casados a primera vista', de Antena 3, es un programa en el que te casas con una persona que te asigna un supuesto grupo de expertos, basándose en un test de compatibilidad. Tienes que sobrevivir un mes con tu nuevo esposo/a, y después decidir si te divorcias o no. El porcentaje de éxito es bastante bajo, así que está claro que hay gente muy desesperada para casarse con el primero que pasa y exponerse a los trámites de divorcio en un mes. Qué pereza.

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Que cualquier personaje puede tener SU reality

En 2010, a alguien se le ocurrió hacer un programa de 'dating' con el 'playboy' jinete Álvaro Muñoz Escassi de protagonista y con Jesús Vázquez como presentador. Al show, que duró solo una temporada en Telecinco, se presentaron nada menos que 1.500 aspirantes que querían conquistar a este tipo. Como era de esperar, tonteó con todo cristo pero la cosa no llegó a más. ¿Es lo más bajo a lo que ha llegado la telerrealidad en España?

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Que es muy fácil caer en una trampa

A estas parejas las manipularon pero bien. Les separaron en casa de chicos-casa de chicas y tenían que ser fuertes y 'soportar' las acometidas de unos actores/actrices encargados de seducirlos para poner a prueba la fidelidad del grupo. A cada miembro de las parejas les ponían vídeos (todos ellos manipulados, claro), y tenían que decidir si el otro le había puesto los cuernos o no. En fin,muchos abandonaron voluntariamente porque la 'presión' les resultaba excesiva y 'Confianza ciega' (2002), con Francine Gálvez al frente, no volvió a emitirse nunca más.

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Que el nudismo no importa

Cualquier cosa es buena para encontrar el amor, que en estos 'realities' es de lo que se trata. Que hay que casarse, se casa uno. Que hay que ver vídeos manipulados, se ven. Que hay que ir en bolas por una isla desierta y buscarse la vida con la comida, se hace. Esta era la propuesta de 'Adán y Eva', un título de lo más descriptivo de este programa de Cuatro, presentado por Mónica Martínez, que duró solamente dos temporadas.

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Que pueden sacar tus habilidades ocultas

Imaginación al poder: en 'La casa de tu vida', los concursantes debían construirse una pedazo de vivienda que, al final del programa, la pareja ganadora se quedaría. Como el casoplón estaba valorado en casi 800.000 euros, allí todo el mundo sacó sus habilidades ocultas de bricolaje y albañilería y, además, con la mejor cara, porque tenían que convivir juntos. La idea les duró tres temporadas, todo un récord para formatos de este tipo.

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Que la solidaridad mueve montañas...

...o, mejor dicho, mueve cuerpos. ¿Quién se habría imaginado ver a la nieta de Franco bailando rock and roll por una causa solidaria? Corramos un tupido velo sobre esta imagen y recordemos que '¡Mira quién baila!' arrasó en el público, lleno de morbo por ver a sus freakies famosos favoritos meneando el esqueleto y haciendo piruetas sin ningún tipo de complejos, dejando a los demás con una gran dosis de vergüenza ajena.

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Que la fama cuesta

¿Sabes esa furia más o menos reciente, de hace unos añitos, por bailar? Los niños, las niñas, las coreografías, el zumba... A esto contribuyó en gran manera el éxito durante años de 'Fama, ¡a bailar!', un reality que la fama que realmente disparó fue la de la presentadora, Paula Vázquez, y la de los coreógrafos (¿te acuerdas de Marbelys y Rafa Méndez?). Era un programa diario que consiguió enganchar a un público muy joven, lo cual también es un logro. 

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Que cualquiera puede ser una 'socialité'

Es la historia que tantas veces hemos visto en películas como 'My fair lady': el patito feo se convierte en cisne con el oportuno adiestramiento. En fin. Carmen Lomana dirigía la academia de expertos en moda, protocolo, buenos modales, etc. de 'Las joyas de la corona', un reality que nos amenizó el verano de 2010. La verdad es que el suculento premio final de 20.000 euros hace que cualquiera ponga lo mejor de sí mismo.

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Que una chica normal pueda acabar en la portada de 'Hola'

Por si no lo recuerdas, Alba Carrillo fue una de las concursantes de 'Supermodelos', el reality que seleccionaba chicas guapas, les daba formación en nutrición, idiomas, protocolo... y a la ganadora le garantizaba un contrato en la prestigiosa agencia Elite Model Look. Alba quedó finalista de la segunda edición que ganó Noelia López pero, como sabemos, ella fue la que mejor aprovechó su paso por el programa. Diez años después, logró la portada de 'Hola'.

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