Rejuvenece tu pelo

Al igual que llevas un estilo de vida y una alimentación saludable, practicas deporte y sigues una rutina cosmética para mantener a raya rostro y cuerpo, es necesario prestarle una atención extra al cabello si no quieres que se le noten los años. Estos 'tips' te ayudarán a realizar un verdadero tratamiento 'antiaging' a tu melena.

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Es ley de vida: el pelo tampoco se escapa al paso del tiempo. El signo más evidente de que nuestra (hasta ahora) melena fresca y juvenil comienza a envejecer suele aparecer entre los 30 y los 40 años. Son las primeras canas, debidas a un déficit de producción de melanina por parte de los folículos pilosos.

Otra señal evidente es que el pelo se hace más fino; como es más difícil que los cabellos se nutran bien, su diámetro disminuye y la melena pierde poco a poco volumen, aunque la cantidad de pelos sea la misma.

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También se ralentiza la función de las glándulas sebáceas, lo que provoca un pelo más seco y sin vida, y disminuye la producción de estrógenos, por lo que es más difícil que el cabello crezca con el ritmo de antaño. Además, agentes externos como la contaminación, los tintes químicos, la exposición al sol... pueden acelerar el envejecimiento del cabello.

Plántale cara a todos estos factores e inicia ya una rutina 'antiaging' para tu cabello. Sigue estos sencillos consejos y da marcha atrás a tu reloj capilar.

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Champú y acondicionador. Es básico que sigas con la higiene frecuente (lo mínimo aconsejable sería tres veces por semana) de tu cabello. Elige un champú reconstructor, reparador o con propiedades anticaída; la queratina refuerza el cabello y el ácido hialurónico también es un buen ingrediente para fortalecerlo. Cuando te lo apliques, masajéalo despacio, asegurándote que llega a todos los mechones y que no se queda solo en la parte superior de la cabeza. Los mismos consejos sirven para el acondicionador.

Mascarillas. Intenta incluir una buena mascarilla regeneradora en tu rutina de belleza: al menos una vez por semana (hay algunas que se pueden dar hasta dos veces por semana). Aplícala tras el champú, con el pelo bien aclarado y déjatela unos 10 minutos; si es posible, con una toalla caliente sobre la melena. Luego, retírala con un baño de agua tibia y otro final de agua fría. También puedes usar productos redensificadores.

Date color. Cerciórate de que los productos que estás usando para teñirte son suaves, con ingredientes vegetales, que te den un plus de volumen. Recuerda que si te cambias de color, o de marca, es conveniente hacer una prueba antes, para ver cómo afecta al cabello, si lo seca o engrasa, o peor, si te genera algún tipo de alergia.

Peinado. Cuanto más calor apliques a la hora de darte forma al pelo, peor para él. No sirve para nada que te esfuerces en hidratarlo con champú, acondicionador o mascarilla, e incluso con hidratantes específicos, voluminizadores... si luego lo vas a abrasar con el secador. Sécalo con una toalla o, mucho mejor, al aire. Olvídate además de los tirones con el cepillo o el peine.

Nutrida por fuera y por dentro. Hay alimentos que contibuyen a mejorar la calidad de tu pelo. Por ejemplo, las nueces, cuyas propiedades grasas mejoran la elastina; la espinaca, rica en hierro, cuya deficiencia provoca la caída del cabello; los pescados blancos, que contienen magnesio, también con propiedades fortalecedoras; la vitamina A de las zanahorias, la vitamina B5 del yogur griego, la vitamina D del huevo...