El pomelo, a examen

Cuidado con él, sobre todo si estás tomando medicación. Te contamos por qué.

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El pomelo. Esa fruta tan instagrameable como… ¿peligrosa?

Sí, como lo lees. La amarga competencia de la naranja y el limón tiene algunos aspectos que conviene que conozcas, sobre todo, si estás tomando medicación.

Hemos trasladado todas nuestras dudas sobre esta fruta tan peculiar a Belinda Santos, Directora de Nutrición en Dietalba y esto es lo que nos ha contado.

El pomelo interactúa con la medicación, ¿verdadero o falso?

La nutricionista nos afirma que esto es cierto.

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El pomelo hace que algunos medicamentos aumenten su concentración en sangre y además de inhibir su efecto, pueden producir toxicidad.

Nos aclara que cuando ingerimos un medicamento, para que éste pueda desempeñar su acción tienen que producirse una serie de cambios en su estructura química para que, por una parte libere el principio activo que realiza su efecto, vaya al sitio de acción en cuestión y por otra, elimine los "desechos" tóxicos que se forman de la metabolización del medicamento.

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En este proceso intervienen unas sustancias fundamentales para llevarlo a cabo, la enzima citocromo P450 3A4.

Estas sustancias se implican en el metabolismo de muchas familias de medicamentos así como la bergamotina, un compuesto fenólico del pomelo que impide que este citocromo realice su función y es por eso que se produce un aumento en sangre de la concentración del medicamento.

Esta bergamotina también existe en la naranja amarga y en la lima pero, al ser menor su consumo, la concentración (y el "peligro"), es menor.

¿Con qué medicamentos interactúa?

Entre otros, con los usados para el control del colesterol (estatinas), los inmunosupresores utilizados para enfermedades del sistema inmune o tras un trasplante, con fármacos usados para controlar la tensión, retrovirales o medicación para la epilepsia y ansiedad.

¿Lo mejor? No comer pomelo al menos tres días antes de empezar a tomar la medicación, ni durante el tiempo que dure el tratamiento.

(GIPHY)

Pero no vamos a demonizar al pomelo, porque también tiene beneficios. Por ejemplo, que es rico en vitaminas, sobre todo C y tiene un alto contenido en flavonoides, compuestos fenólicos y licopeno, es decir, es un potente antioxidante.

Al tener un papel fundamental como fuente de antioxidantes también lo tiene en los procesos en los que estos componentes están implicados: protección frente al cáncer, enfermedades cardiovasculares, antiinflamatorias…

Además, tiene cierto efecto fotoprotector, por su alto contenido en cumarina y diurético, por su contenido en potasio.

¿Sirve para adelgazar?

No exactamente. Belinda nos aclara que esta fruta no tiene un efecto adelgazante por si mismo pero sí tiene un bajo aporte de calorías y de azúcares, así que incluirlo en una dieta de adelgazamiento no es mala idea como sustituto de otros alimentos más calóricos.

Además, la nutricionista nos cuenta que su alto contenido en fibra y su sabor amargo pueden tener cierto efecto inhibidor del apetito y convertirlo en un buen tentempié saciante. Eso sí, no dejes que tu cerebro se acostumbre porque, "es posible que este efecto sólo ocurra al principio ya que cuando nos acostumbramos a sabores amargos, sí somos capaces de sentir placer con su consumo y hace que el efecto que tenía, disminuya o desaparezca".

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