¿En qué momento "qué delgada estás" se convirtió en un piropo?

El cuerpo de la mujer siempre ha estado en el ojo del huracán. Desde la época en la que tener curvas era sinónimo de belleza y salud, hasta en la que la delgadez era un valor el alza hasta el momento actual en el que parece que las curvas viven su época dorada, y digo parece porque lo cierto es que no, tristemente a día de hoy se sigue valorando un cuerpo de una 38 por encima de uno de una 44.

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Lo vemos a diario en las series, en las películas y sí, también en las revistas de moda donde las modelos 'curvy' lejos de ser la regla son la excepción. Y sé de lo que hablo, trabajo en una de esas revistas de moda. Y es allí donde rara vez oigo en la redacción qué ojos tan bonitos tienes o qué pelazo te ha quedado hoy... en cambio sí muchos comentarios como "Oye, qué guapa estás. Qué delgada te has quedado" "Cómo has adelgazado, ¡qué envidia!".

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¿En serio? ¿Te conviertes al instante en más guapa por haber adelgazado? En ese caso ¿cuántos kilos menos te dan esa supuesta belleza? Hasta donde yo sé tus ojos, tus facciones, tu mirada, tu nariz y tu personalidad siguen siendo las mismas. Así que, ¿en qué te hace parecer más guapa estar más delgada? Si lo pensamos bien, ni siquiera hace que la ropa te quede mejor, hará que te quede más grande, o ni siquiera, si usas la talla adecuada. ¿Entonces...?

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Vaya por delante que he hecho varias (muchas, si soy sincera) dietas a lo largo de mi vida, que cuido mi alimentación todo lo puedo y me permite mi vida social, y que hago ejercicio regularmente y que sí, me gustaría pesar cuatro kilos menos. Pero no por eso creo que la belleza o el éxito radiquen en lo que diga en mi báscula. Sé que puede sonar contradictorio pero no lo es y no me siento mal por querer bajar unos kilos (que quizás nunca llegue a perder) como tampoco es un tema que me obsesione o condicione mi vida, y mucho menos que crea que me haga más bella. Ni por supuesto creo que se algo que deba condicionar a nadie.

Reconozco que yo misma tengo una dicotomía interna. Quiero decir, si no creo que fuera a estar mejor con unos kilos menos, ¿por qué quiero perderlos? Supongo que la respuesta es para sentirme mejor y para aprender a tener una relación sana con la comida, no depender de ella ni recurrir a ella cada vez que esté triste o tenga una ruptura sentimental. Pero ya me gusto como soy, con mis virtudes y mis defectos: con mi mal pelo y mis ojos azules, con mi nariz pequeña, mi 1'58 de estatura y mi boca grande. Y con mi personalidad 100% géminis.

Y es que si trabajas en el mundo de la moda y la belleza pronto o tarde te acabas acostumbrando a una forma de pensar y a unos comentarios que interiorizas casi sin darte cuenta, hasta que llega un momento en que te paras a pensar "¿tiene esto algún sentido? ¿Por qué seguimos asociando la delgadez a la belleza? ¿Estamos autoengañándonos hablando de un supuesto "boom" de las modelos 'curvy' y talla XL?

¿No hemos avanzado nada? Pues no, parece que no.

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