Cómo quitarte años de encima de verdad (o cómo enjuvenecer)

¿Qué edad elegirías tener si pudieras no envejecer nunca? Aunque no lo creas, tu cerebro tiene el secreto de la juventud eterna ( o casi).

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La experta en terapias antiedad Carmen Giménez-Cuenca nos propone rejuvenecer. Pionera del coaching en España y creadora del método Enjuvenece, esta psicóloga e investigadora ha confeccionado numerosos talleres y congresos donde divulga la filosofía ageless. Ahora, a través de su libro Objetivo Rejuvenecer, nos presenta siete claves para mantenernos sanas, en forma… y un poquito más cerca de la juventud eterna.

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1. Lo primero es que te lo creas (como todo en la vida)

La mente juega un papel vital en este recorrido. Si por ejemplo consideras que eres inteligente, esa creencia te permitirá desarrollar proyectos con confianza, pero si por el contrario opinas que los mayores de cincuenta años no tienen cabida en el mercado laboral, te estarás limitando enormemente a la hora de encontrar trabajo. En otras palabras, "Lo que pienses acerca del envejecimiento influye en la velocidad con la que tu organismo envejece. […] Hasta hace poco se le había dado mucha importancia a los factores genéticos, pero te diré que su influencia en este proceso no es superior al 30%", explica la autora.

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Una vez cambiado el chip, debemos empezar por distinguir entre nuestra edad cronológica (cifra inamovible que corresponde a nuestra fecha de nacimiento) y nuestra edad biológica (la edad que marca nuestra piel, nuestros órganos, los marcadores biológicos de las analíticas médicas, la cantidad de energía, el estado de ánimo…). Hay personas que de manera natural cuentan con una edad biológica mucho menor que la que le correspondería por su fecha de nacimiento. Otras sin embargo, podrán rejuvenecer hasta 20 años si cambian sus hábitos de vida y realizan determinados tratamientos y terapias. ¿La clave? "Creer es crear".

Aprovéchate del poder de las afirmaciones positivas: Cuando cambiamos el modo en que miramos las cosas, las cosas que miramos también cambian. Adiós pensamientos irracionales y autoexigencias, hola nueva actitud. Las creencias relacionadas con culpabilidad, ansiedad… están ligados al pasado o al futuro. Para rejuvenecer hay que vivir de forma consciente en el presente: "La práctica del aquí y del ahora es ya en sí misma una forma de meditación en movimiento, una meditación dinámica: si lees, lee; si cocinas, cocina; si comes, come; si bailas, baila. Eso y nada más que eso". Tu cuerpo te lo agradecerá.

2. La dieta que de verdad funciona: 50-25-25

Somos lo que comemos, así que si comemos calidad, crearemos un cuerpo de calidad. ¿Por qué no olvidamos las dietas y comenzamos un estilo de vida que dure para siempre? La autora propone combinar un 50-55% de hidratos de carbono, un 25-30% de proteínas y un 20-25% de grasas en cada comida.

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Los hidratos de carbono complejos de las verduras, frutas, legumbres y cereales integrales serán nuestro combustible. Son muy ricos en nutrientes, vitaminas, minerales y fibra, proporcionando energía estable al mantener durante más tiempo los niveles de azúcar en sangre. Por otra parte las proteínas son imprescindibles para dar vitalidad a nuestro ADN (fabricar la sangre, enzimas, hormonas…) y nos aportan aminoácidos esenciales. A pesar de que las proteínas de origen animal son más completas y bioasimilables, las vegetales dejan menos residuos en el cuerpo por lo que se recomienda alternar. Las grasas como aquellas incluidas en pescados, nueces o aceites (mejor en crudo para evitar su oxidación) también serán necesarias. Algunos alimentos con propiedades antiaging son las hojas verdes, brócoli, aguacate, frutos rojos, nueces, salmón salvaje, té verde o especias. Los conocidos como superalimentos (acai, espirulina, chocolate negro o semillas de chía) también podrán aportarte numerosos beneficios.

La clave está en eliminar toxinas y apostar por la opción saludable: stevia mejor que azúcar, harinas y arroz integrales mejor que blancos, pescados en ceviche mejor que ahumado… Decántate por alimentos frescos, locales, estacionales y ecológicos y disfrútalos crudos, al vapor, hervidos, estofados… las posibilidades son infinitas. Eso sí, atenta a la cantidad. Los científicos expertos apuntan que en los países desarrollados se debería comer un 30% menos para potenciar la longevidad, así que deberás aprender a distinguir el hambre física del hambre emocional. Un último consejo: ¿Sabías que lo saludable es beber al día un vaso de agua por cada diez kilos de peso? Apuntado queda.

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3. Estar sentado envejece

El ejercicio físico es igual de imprescindible que dormir o comer y es que las personas sedentarias muestran signos de envejecimiento acelerado, como pérdida de masa muscular y de densidad ósea. Además, nos permitirá reducir las enfermedades cardiovasculares, la diabetes y la depresión, mientras estimula nuestro cuerpo energético. Para cumplir este propósito, la autora recurre a medicinas orientales como la ayurvédica o la tradicional china y a su sabiduría común, los circuitos de energía: 12 meridianos, 365 puntos de acupuntura, siete centros de energía concentrada o chakras…. El nivel energético es determinante para tu salud física, mental y emocional.

Prácticas como el yoga, el tai chi o el chi kung ayudan a que fluya esta energía aportando fortaleza, flexibilidad y equilibro en todos los niveles para que sientas cambios positivos en tu cuerpo y en tu mente sin importar la edad. También se recomiendan 20 minutos de ejercicio aeróbico y actividades de musculación suave tres veces por semana. Por último pero no por ello menos importante, procura dormir ocho horas sintonizándote con el ciclo del sol (en otras palabras, evita trasnochar) y aprende a disfrutar del silencio y la quietud. La meditación será vital para aprender a descansar estando consciente y así reducir la ansiedad.

4. Tus sentimientos te intoxican (literalmente)

"Las emociones nos mueven e impulsan en la vida". Son vitales en nuestro propósito antiaging ya que responden a las distintas maneras que tiene de vibrar nuestra energía. Cuanto más positiva sea la emoción, como amor o alegría, más elevada será esta vibración, haciéndonos sentir ligeros. Por el contrario, cuando experimentemos tristeza u odio, la vibración será baja, haciéndonos sentir decaídos y pesados. Debemos tratar de ascender en la escala de las emociones hasta llegar a un nivel donde los pensamientos tóxicos no tengan cabida (el hecho de que evoluciones desde un sentimiento de venganza a uno de decepción tras una ruptura ya denota progreso). Se trata de una certeza química: cuando una célula recibe con frecuencia un mismo tipo de péptido (mensajeros moleculares que comunican los sistemas nervioso, endocrino e inmunológico) se hace adicta a él y exige más del mismo.

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Mientras, la toxicidad envejece. La adrenalina que produce el cuerpo para alertarnos ante un peligro cuando sentimos miedo o estrés, se quedará en el cuerpo (intoxicándolo) si no estamos ante un peligro real que exige un cuerpo al cien por cien para defenderse. Ayúdate de ejercicios para controlar la respiración, relajar los músculos y enfocar la atención. Para gestionar el tiempo de forma eficaz, la autora propone seguir esta regla: ocho horas son para tu actividad profesional, ocho para tus quehaceres personales (ocio, tareas domésticas…) y las ocho restantes para dormir y recuperarte. Un consejo: Reflexiona sobre aquello en lo que inviertes tu tiempo. ¿Eso a lo que le dedicas un 30% te proporciona al menos un 30% de satisfacción?

5. El amor (el bueno) te hará más joven

El amor es la energía de la que emanamos, la madre de todas las emociones positivas. Todo lo que hacemos es por amor… y esto rejuvenece. Y aunque la forma en la que somos amados de niños determina la manera en la que amamos y en la actualidad, estos patrones se pueden cambiar. Lo principal para amar de verdad es fortalecer nuestro autoestima, desarrollar un amor propio para así querer desde la plenitud. Recuerda, tú eres la única persona a cargo de tu felicidad, no puedes pretender que de eso se ocupen otros. Ser independiente, aprender a decir que no, tener propósitos firmes, querer tu cuerpo… son formas de potenciar e irradiar esta juventud.

Componentes como la dopamina (produce motivación y euforia), la oxitocina (genera intimidad, ternura, beneficia a los músculos…) y las hormonas sexuales como estrógenos y testosterona (rejuvenecen piel, músculos…) hacen que el enamoramiento sea pura química. Relacionarse de forma afectuosa con las personas que nos rodean y cultivar las relaciones de pareja es clave: "Una relación de pareja amorosa, protectora, estimulante y respetuosa forma parte de las bases de la longevidad".

6. Necesitas sentir placer

Debido a la generación de óxido nítrico, sentir placer nos sana y rejuvenece. Las endorfinas reducen el dolor y el estrés mientras nos dan sensación de placidez. Puedes aumentarlas haciendo ejercicio, riendo e incluso alcanzando el orgasmo. Por otra parte, debes cuidar tus sentidos, son lo que nos mantienen conectados con el mundo. La aromaterapia es capaz de calmarnos o excitarnos, un masaje puede aliviar tensiones (y apaciguar alteraciones emocionales que se reflejen en la piel como erupciones), los sonidos evocan respuestas emocionales y biológicas como las endorfinas y la cromoterapia puede modifica nuestro estado anímico junto a la luz natural, que es energía absorbida por nuestro cuerpo. Elige texturas suaves como la seda, colores que te favorezcan e iluminen, aromas que te identifiquen, modula tu voz (es tu seña de identidad), mira con ganas, saborea…

No hay límites de edad para cultivar los placeres de la sexualidad, sólo tenemos que despertar nuestro cuerpo. Algunos aliados para aumentar la libido y recargar tu vitalidad son la maca, el ginseng o los ejercicios de Kegel y por qué no, la literatura erótica o la búsqueda de placer por ti misma. También podemos gozar a través del poder de la sonrisa, nuestro cerebro interpretará que algo positivo está pasando y fabricará elementos químicos placenteros. Y por último, activa tu hemisferio derecho. Es el creativo, el intuitivo, el sensual… y está controlado por la mano izquierda. ¿Por qué no empiezas a anotar cosas o a lavarte los dientes con esa mano?

7. Eres poderosa

Como broche a un viaje hacia la juventud, es necesario contar con la predisposición mental adecuada. No sentirte triste o insegura ante los signos de tu propio envejecimiento es posible. Recuerda, "creer es crear" así que apuesta por una actitud poderosa: valórate, espera siempre lo mejor de las cosas, céntrate en las soluciones, haz del momento presente el mejor y sonríe. Si crees que necesitas un cambio de actitud, ¿por qué no trabajar en él? Utiliza referentes que te sirvan de inspiración, modifica tu entorno y cambia tu corporalidad (las posturas que más repetimos a lo largo del día determinan nuestra actitud). Aprende a sacarle partido y lucir con orgullo tus defectos y escoge un estilo que te haga sentir bien y se ajuste a la imagen que quieras proyectar. Busca en las revistas, en las tiendas de ropa… ¿Cuál es el denominador común entre tus looks favoritos? Ahí tienes un punto de partida. No te quedes nunca con las ganas y recuerda que lo mejor está por llegar: "la actitud ageless consiste en tener una presencia poderosa, amable, curiosa, radiante entusiasta y optimista ante los acontecimientos de la vida".

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