Sara Carbonero y Rossy de Palma

Auténtica, valiente y con un punto nostálgico, la actriz, que acaba de estrenar la comedia 'Señor, dame paciencia', quiere crecer para ser cada día más niña.

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¿Qué es para ti la felicidad?

Tener salud y poder disfrutar de la naturaleza.

¿Tu mayor miedo?

Es tan grande que, mejor, ni mentarlo.

¿En qué ocasiones recurres a la mentira?

En muy pocas. Quizá haya dicho alguna piadosa, pero en las cosas importantes prefiero la más fea de las verdades a la más dulce de las mentiras. Con la verdad se avanza.

Tu lema es...

Hay que osar.

¿Qué es lo que más te gusta de tu trabajo?

El viaje de crecimiento humano que comporta y la eterna e incesante búsqueda que conlleva.

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¿A qué te dedicarías en un año sabático?

A viajar a muchos lugares mágicos.

¿Por qué pierdes la paciencia?

Soy de naturaleza impaciente, así que, justamente porque soy consciente de ello, la pierdo poco.

¿Alguna anécdota del rodaje de Señor, dame paciencia?

Me quedé dormida durante una escena en un ataúd de verdad... en un tanatorio de verdad.

¿Y de tu infancia?

Cuando era una niña pequeña, mi padre solía decirme que era «mundial», y yo me lo creí.

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¿Con qué personaje te quedas?

De los que hecho en mi carrera, con todos y con ninguno: una vez interpretados, los personajes son entes animados por sí mismos que no nos pertenecen.

¿Tu comida y tu bebida favoritas?

Los calamares en su tinta de mi mami y un culín de sidra.

¿Cuáles son las palabras y expresiones que más utilizas?

Amor, cariño mío, os quiero, te amo, te adoro...

¿Qué animal serías?

Un dragón mitológico. Si no, una pantera.

¿Cómo te ves de aquí en diez años?

Más niña todavía.

¿Tu deporte preferido?

Nadar, caminar, bailar, el yoga...

Tu amor platónico es...

The one and only Michael Jordan.

¿Has hecho alguna locura por amor?

¡Claro! Pero, por amor, parecen locuras cuerdas.

¿Qué ves cuando miras hacia atrás?

Casi lo mismo que cuando miro hacia delante.

¿Tienes alguna asignatura pendiente?

Muchas, y es muy estimulante que así sea.

¿Qué te pone nostálgica?

Recordar a mis niños de pequeñines.

No podrías vivir sin...

Amar.

¿Cuál es tu posesión más preciada?

¿Mi esencia?

¿Y tu fórmula para superar un mal día?

Saber que mañana otro llegará.

¿Qué es lo mejor que has oído sobre ti?

Un obrerete me dijo: «No sabía que los ángeles andaban».

¿Tu momento favorito del día?

Cuando acaba la jornada y toca descansar e imaginar.

¿Con qué pregunta te gustaría acabar esta entrevista?

Mejor, que termine con un abrazo sentido y silencioso.

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