Movimientos durante el sexo


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Al tener relaciones con mi novio, cuando me pongo sobre él con movimientos de delante a atrás él no se motiva demasiado pero si hago movimientos de arriba a abajo me siento insegura y no logro llevar un ritmo acompasado ni logro disfrutar demasiado. ¿Algún consejo?

La mayoría de los hombres, según estudios, quisieran que la mujer fuera más activa en el acto sexual. Sería un error pensar que el hombre debe asumir él solo la "acción" en la relación sexual. Para desarrollar una buena complicidad sexual con la pareja es importante estar concentrados en lo que hacemos, vigilando las reacciones positivas o negativas que vienen de nuestro amante. Nos comentas algunas de las dificultades que tienes con tu pareja al realizar determinadas posturas y movimientos en el coito.

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En primer lugar, ya sabes que en el sexo no hay reglas fijas, lo importante es descubrir juntos aquello -caricias, posturas, movimientos, ritmo- que más placer os dé y con lo que mejor os sintáis mutuamente. Hay personas - hombres y mujeres- que se sienten más cómodos en papeles sexuales dominantes, otros y otras obtienen más placer siendo receptivos. La mujer que en un momento de la relación sexual desempeñe un papel dominante elegirá posturas en las que se posicione encima de su pareja. En el caso de querer desempeñar un rol más receptivo, su pareja estará sobre o encima de ella.

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En cualquier caso, sea cual sea tu papel preferido, lo mejor es llegar a un equilibrio donde unas veces puedas estar en el papel más activo y otras en el polo más receptivo. En la relación sexual es maravilloso aprender a practicar este intercambio de papeles, de esta forma la sexualidad se convierte en algo más libre y menos estereotipado para ambos miembros de la pareja. Así pueden surgir en vuestra relación nuevos comportamientos sexuales, aunque todavía no estés experimentada o familiarizada con ellos. Es importante que te abras a nuevas experiencias: cuanto más aumente el placer de tu pareja más se acrecentará el tuyo también.

Aunque el sexo no se puede limitar a la exhibición de distintas posturas como si fuera una tabla gimnástica, es importante que nos sintamos confortables practicando unas cuantas. A pesar de que el sexo no es igual a coito, esto no implica que tengamos que renegar de la penetración vaginal, donde podemos disfrutar mucho tanto hombres como mujeres. Posturas coitales hay muchas y cada una tiene su función y sus ventajas para la pareja. Como los seres humanos somos distintos en nuestros deseos, fantasías y preferencias, muchas veces no coincidimos en nuestras posturas sexuales preferidas.

El consejo para las parejas que tienen diferentes gustos en cuanto a sus posturas predilectas es que no siempre la balanza se incline en un sentido, sino que ambos puedan tener ocasión de practicar con las que más les gusten.

La postura – tu encima- que nos comentas es la segunda más utilizada en occidente, después de la archifamosa postura del misionero -hombre echado encima de la mujer.

Las ventajas de esa postura

La postura con la mujer encima del hombre tiene muchas ventajas para la pareja que la practica, permite muchas variantes y en todas ellas es la mujer la que tiene el control de la penetración, movimientos y ritmo en el coito. Es una postura que facilita mucho la intimidad porque permite mirarse a los ojos, tocarse casi todo el cuerpo y mirar el orgasmo del otro en los gestos de su cara y movimientos del cuerpo.

Permite al hombre disponer de la libertad de acariciar el cuerpo de la mujer con sus dos manos y también agarrando sus caderas guiarla en el ritmo que más le estimule y pueda controlar su clímax. El hombre puede adoptar un papel más pasivo y relajarse abandonándose al ritmo que decide la mujer. Muchos terapeutas sexuales aconsejan esta postura cuando hay problemas de eyaculación precoz masculina, puesto que permite que el hombre esté más atento a sus señales físicas y avise a la mujer para que cambie de ritmo o pare en los movimientos con el fin de controlar sus eyaculaciones.

Para la mujer también puede ser delicioso controlar el ritmo de los movimientos coitales, así como la intensidad y profundidad de la penetración; de esta forma se evita el dolor coital cuando el pene penetra demasiado…¿quién mejor que tú misma para controlar hasta qué nivel te gusta ser penetrada?

Para que la mujer pueda llevar bien el ritmo – está claro que en esta postura la mujer es la que más trabaja y la que más resistencia física requiere- es más fácil que tenga un punto de apoyo inclinando su cuerpo hacia atrás y colocando sus manos sobre la cama. Esta postura, con la mujer encima a horcajadas del hombre, echado su cuerpo hacia atrás y apoyando las manos sobre una superficie - la cama, sofá, suelo…- , permite mover la pelvis de arriba abajo sin problemas.

Desbloquea tu vagina

Para desbloquear tu vagina es bueno que practiques bailando moviendo sólo tus caderas Puedes empezar de pie con tus piernas separadas y moviendo tu pelvis hacia delante y hacia atrás. El resto del cuerpo debe estar inmóvil… ¡sólo se mueve la pelvis¡ Estos pequeños ejercicios te beneficiarán muchísimo para tus movimientos pélvicos coitales.

El sexo es -o debería ser- una actividad placentera para los dos miembros de la pareja. Si las reglas del juego son pactadas con tu pareja, asegúrate de que tú también disfrutas "a tope" de la sexualidad. Recuerda que nuestro placer debe contar tanto como el de nuestra pareja.