Nicaragua, bella de norte a sur

Recorremos una de las tierras más amables de Centroamérica. Desde Estelí, en las montañas del norte, hasta las playas de San Juan, en el sur. Una ruta que atraviesa buena parte de sus paisajes entre volcanes humeantes y grandes lagos.

Las seductoras tierras nicaragüenses están marcadas por su potente naturaleza tropical, su rica historia precolombina y el sabor español de la arquitectura colonial. Existen pocos destinos con tanta belleza y hospitalidad, y tan poco explotados por el turismo. En ello radica gran parte de su atractivo. Aunque en los últimos años va tomando posiciones gracias a su desarrollo económico y al gran esfuerzo de su gente por borrar esa imagen de un pasado de dictadores y guerrillas, que nubla un país fascinante y seguro.

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La puerta de Nicaragua suele ser el aeropuerto de la capital, una ciudad que no termina de recuperarse del último gran terremoto que en 1972 asoló su centro histórico y que después se ha ido desparramando hacia sus bordes.

Managua cuenta hoy con grandes avenidas y parques que conectan con su corazón, junto al lago Xolotcán: la plaza de la Revolución, la Antigua Catedral de Santiago Apóstol, destechada y no visitable, el Museo Nacional y la Casa Presidencial. Muy cerca está el Teatro Nacional Rubén Darío y el Nuevo Malecón del lago, el auténtico pulmón de la ciudad que de noche se ilumina con un "bosque de vida" multicolor.

Este nuevo espacio del puerto Salvador Allende se está convirtiendo en una zona de ocio con criterio cultural, pues concentra réplicas de los emblemas nicaragüenses: calles empedradas con cuatro casas que evocan el interior de los hogares de personajes como Augusto Sandino y Rubén Darío, la maqueta de Managua con sus edificios más significativos destruidos en el terremoto 1972, a lo que se unirán en breve las reproducciones de las principales catedrales del país.

Alrededor, se está creando una zona turística, comercial y de ocio con parques acuáticos, cines, hoteles, restaurantes…

Colonialismo en estado puro

Cerca del lago Xolotcan y a 90 km de la capital se encuentra la segunda ciudad del país, muy rica en patrimonio y uno de los primeros indicios de la colonización española de Centroamérica. Fue fundada por Francisco Hernández de Córdoba en 1524, unos meses después de su eterna rival: Granada.

Catedral de Granada

Esta urbe de evidente estilo colonial como marcan su urbanismo, plazas, y catorce iglesias y palacetes, es el núcleo intelectual y liberal nicaragüense. Como antigua capital que fue durante más de 200 años, cuenta con la universidad más añeja -de las más prestigiosas de América Latina- lo que hace de ella una ciudad estudiantil, viva y bulliciosa, que se ha ido llenando de cafés y locales, tiendas de telefonía y murales reivindicativos. Destaca su Basílica Catedral de la Asunción (patrimonio por la Unesco en 2011), que está considerada el monumento colonial más importante de Centroamérica y el tercero del Nuevo Mundo. Junto a su altar reposan los restos del poeta Rubén Darío, pues el Príncipe de las Letras Castellanas pasó con sus tíos su infancia y adolescencia en la que hoy es casa-museo.

Has de saber que en este país se madruga mucho, se llena de actividad antes de que apriete el calor o lleguen las lluvias tropicales (por algo las aceras tienen esa altura, para que el agua circule por las calles como ríos). Ponte en marcha, porque como dicen aquí: "si quieres sentir el perfume de la ciudad, camina" . Lánzate al Parque Central y toma un buen desayuno en El Sesteo antes de ir al mercado a ver a sus mujeres ataviadas con mandiles de volantes y cestas de dulces, plátano frito, frutas, tortillas de maíz... Párate en un puesto de "raspados", los helados elaborados con láminas arañadas a un bloque de hielo, sirope y leche condensada o miel.

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Merecen visita la Fundación Ortiz- Gurdia, museo de arte privado con varios patios, la cercana casa museo de Rubén Darío y el barrio Sutiava, de mayoría indígena, con su Iglesia San Juan Bautista y su Museo Adiact.

Entre volcanes

León fue la antigua capital del país hasta que el gobierno se trasladó a Managua en 1858 por seguridad ante la actividad del volcán Momotombo, el "Comecuras", adorado por los indígenas y visible a gran distancia. El mismo que ya destruyó el primer León Viejo a pie de lago y por el que se decidió levantar la Nueva León de Santiago de los Caballeros a 50 km en la población indígena de Sutiava, hoy reconocido barrio metropolitano.

La esencia de estos parajes está en sus volcanes, y en esta región de Occidente se concentran buena parte de ellos. El volcán Cerro Negro es el más joven de Centroamérica y el más demandado por su fácil ascenso y por el subidón de adrenalina que supone el descenso en tabla o sandboarding por su oscuro cono.

Muy cerca están los Hervideros de San Jacinto, donde arde el suelo entre fumarolas y lodos en ebullición. Son los respiraderos del volcán Telica, donde los niños de la pobre comunidad del mismo nombre se apresuran a acompañar a los visitantes y a hacer pequeñas vasijas con estos barros, que luego venden por la voluntad.

Entra en la capital del tabaco

Los cultivos de maíz, arrozales y grandes extensiones de caña de azúcar salpicados del llano dejan paso al territorio montañoso de la Cordillera Central. La Villa de San Antonio de Pavia de Estelí, para todos Estelí, se considera la capital del tabaco de Nicaragua, con gran parte de la población (182.000 habitantes) volcada en producir 1,5 millones de puros hechos a mano para la exportación.

Además, es conocida por sus ferias de ganado y los murales de artistas y escolares que decoran buena parte de la ciudad, a la que poco a poco va llegando el turismo. Es un buen lugar para los amantes de la montaña con grandes reservas boscosas.

Cerca del núcleo urbano uno se adentra rápidamente en la Reserva Natural Cerro Tisey-La Estanzuela. Tras varios kilómetros de pista de tierra entre bosques de pinos, robles y jícaros se llega a la pequeña Comunidad de La Granacha. Una cooperativa agrícola, que se está haciendo un hueco en las propuestas de turismo local comunitario. Está formada por 34 familias que se dedican al pastoreo y al cultivo de café y té ecológico, y que ponen a la venta junto con otros productos hechos por la comunidad como la miel, pastas, artesanías y un sorprendente queso de cabra 'suizo'. Pero su producto estrella es el mirador Paisajes de Mi Tierra, con una espectacular panorámica sobre la cadena de volcanes y el Pacífico. Tras ver el atardecer, el frío nos recuerda que estamos a 1.400 m. de actitud...

La otra gran propuesta desde Estelí es la Reserva Natural Miraflor, a 40 km hacia la frontera con Honduras, englobada dentro de este proyecto internacional dada su riqueza y alto nivel de biodiversidad. El 18% del territorio nicaragüense está protegido y 76 de sus espacios conforman el Sistema Nacional de Áreas Protegidas, reservas naturales con un gran potencial.

Por la panamericana

Bordeamos el Lago Xolotcan siguiendo la Panamericana, la carretera que vertebra el país de norte a sur hasta del lago Cocibolca o Nicaragua, con un denso tráfico de camiones, buses que se detienen para cargar viajeros en paradas sin identificar y ganado pastando en sus bordes.

Esta elegante ciudad colonial a orillas del lago Cocibolca es la más antigua fundada por los españoles, y la tercera en importancia del país (120.000 habitantes). Su núcleo es más conservador y turístico.

Piratas, soldados y aventureros atravesaban Nicaragua por su franja más estrecha entre el Atlántico y el Pacífico aprovechando el corredor natural del Río San Juan hasta este gran lago, para luego en mulas o diligencias ir al puerto marítimo de San Juan del Sur. Por ello, Granada se custodió con dos fuertes y de ahí buena parte de sus almacenes, palacetes y bellas arquitecturas levantados por las familias comerciantes y que hoy se pueden disfrutar gracias a los hoteles, los crecientes locales de tendencia y tiendas de diseñadores y artesanos.

No hay que perderse una ruta en lancha desde Granada por el archipiélago de las isletas, formado por 365 islotes cuajados de vegetación, que se desprendieron en una erupción del volcán Bombacho y que despuntan sobre las aguas y nenúfares del plácido lago Cocibolca. Unas están habitadas por gente local; otras son privadas, con casas de gentes adineradas y familias reseñables y algún hotel. El mejor momento es al caer la tarde, acompañados del vuelo de las aves volviendo a las islas.

Con vistas al mar

Muy próximo a Granada se alza otro gran volcán: el Masaya o Popogatepe ("la montaña que arde" en lengua nahualt), que da nombre a esta región considerada la cuna del folclore nicaragüense.

Aquí se asienta la comunidad chorotega San Juan de Oriente, donde el 95% de la población se dedica al rescate de la cultura. Haciendo honor al dicho "Masaya, tierra de artesanos" destaca el Taller Escuela de Cerámica Valentín López, que desde 2004 produce exquisitas cerámicas precolombinas.

Siguiendo camino, desde el departamento de Rivas se divisa la isla Ometepe, en lengua nagua "dos montañas", ya que tiene el volcán Concepción y el Madera, declarada Reserva Biosfera por la Unesco. Y muy cercana a la frontera con Costa Rica está el pueblo pesquero de San Juan del Sur, cobijado por una verde bahía de playas de arenas doradas y animados chiringuitos, es el más famoso y turístico de la costa meridiona del Pacífico Nicaragüense. Aunque ya era conocido como cabecera de la Ruta del Tránsito.

Desde donde mejor se contempla es sobre el cerro de la Talanguera, cubierto de segundas residencias capitalinas y de extranjeros enamorados del lugar.

Los pescadores, aprovechando el tirón de visitantes de los últimos años, organizan rutas en barca por la costa para avistar ballenas y delfines o para ir a pescar, sin dejar de abastecer de productos frescos a los restaurantes de la zona. También te pueden llevar por mar a otros parajes de los alrededor como Playa Coco y Playa Maderas con sus chiringuitos de paja, perfectos para beber una cerveza Toña, el oro popular nacional con su volcán San Cristóbal flanqueado por palmeras en la etiqueta. ¡No se me ocurre mejor sitio donde estar! Como decía Rubén Darío: "A esta región hechicera no quiero decirle adiós".

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