15 destinos para viajar sola

Salir de vacaciones siempre suena ideal, pero seamos realistas: cuando se trata de llevarlo a la realidad es matador. Entre pensar con quién vas a viajar, cuadrar horarios y reservar juntos el viaje, planear unas vacaciones puede ser tan estresante (si no más) que cualquier lista de tareas diarias. ¿Y si tienes niños? Olvídate ya de todo.

Por eso te animamos a que te olvides de Tetris y que te animes a irte de vacaciones solo. Sí: deja novios, novias, maridos, esposas e incluso a tus amigos por esta vez. Podrás hacer lo que quieras, cuando quieras, sin tener que agradar a nadie. ¿La parte más dura? Elegir dónde ir. Aquí van 15 sugerencias de dentro y fuera de España.

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Formentera (Baleares)

¿Te gusta el deporte? Formentera puede ser una buena opción para esa escapada en solitario, porque tiene numerosas vías verdes para recorrer la isla en bicicleta y porque en sus maravillosas aguas puedes practicar otras disciplinas como submarinismo, káyak, vela, windsurf... En un descanso, puedes conocer alguno de sus conjuntos históricos, recorrer alguna de sus fortalezas o dejarte asombrar por su enorme patrimonio artesanal de casas, molinos, aljibes, etc. Mención aparte merecen sus famosos faros, el de la Mola, que mencionó Julio Verne en 'Héctor Servadac' y el del Cap de Barbaria, inmortalizado por Julio Medem en 'Lucía y el sexo'. 

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Viena (Austria)

¿Eres una romántica? Viena, con sus 27 castillos y sus 150 palacios, tiene tu nombre. Puedes seguir las huellas de Francisco José y Sisí, pasear por los seis millones de metros cuadrados del Práter -uno de los parques urbanos más hermosos del mundo-, caminar junto al Danubio mientras te da la brisa, deleitarte con tiempo en el MuseumsQuartier con alguna de las obras contemporáneas más impresionantes y dejarte las horas mirando las fachadas de los impresionantes edificios de fachada modernista que salpican toda la ciudad. Pero Viena también tiene una cara divertida y dinámica, la de alguno de sus restaurantes de factura mixta, la de sus vanguardistas clubes de ocio o la de dejarte los cuartos en mercadillos, tiendas de lujo o magníficos locales a pie de calle.

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Sierra de Gredos

A medio camino entre Ávila, Madrid, Cáceres y Toledo, la sierra de Gredos es una de las más grandes y apetecibles del Sistema Central. Puedes elegir alojarte en cualquiera de las casas rurales de la zona, o bien en establecimientos más al uso como el Parador o los hoteles de localidades grandes (Hoyos del Espino, Barco de Ávila...). No importa la forma física en la que estés: hay senderos para todos para descubrir el fabuloso paisaje y dejarte llevar incluso hasta el mítico circo de Gredos, si lo deseas. Y, además, una motivación para tus caminatas (o para tu relax, según se mire) puede ser la exquisita gastronomía de la zona, como las patatas revolconas o los judiones del Barco. Se accede bien en coche, e incluso en autobús si no conduces.

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Algarve (Portugal)

Coge tu coche y plántate en esta zona del sur del país vecino, una gozada para los amantes de la playa en regiones como Albufeira o Carrapateira (en la imagen), pero también para los que quieran patear pueblos con encanto o darse un buen paseo por zonas de interés natural. Es recomendable viajar en coche (aunque hay un tren regional que comunica bastantes de las ciudades del Algarve) para tener cierta libertad y poder acercarse a sitios tan alucinantes como el Parque Natural de Ria Formosa, con sus aves y sus marismas, la impresionante fortaleza de Sagres o el pueblito de Cacela Velha. ¡Ojo! Imprescindible ver la puesta de sol en el cabo de San Vicente.

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Gran Canaria

Ir a las Canarias te garantiza buen tiempo todo el año, pero si además dispones de algunos días fuera de las temporadas habituales te da la posibilidad de estar rodeada de prácticamente nadie en lugares tan atractivos como las dunas de Maspalomas (en la imagen). Es también un buen destino para descansar y cuidarse, ya que tiene un buen número de spas a cual más alucinante. Y, para alucinantes, los paisajes de la isla, puesto que es Reserva Mundial de la Biosfera, o alguna de sus propuestas culturales como la Cueva Pintada o el parque arqueológico del Maipés de Agaete. Y es un destino muy adecuado si estás pensando en esa asignatura pendiente de aprender buceo...

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Sigüenza (Guadalajara)

Parece sacado de una película (y, de hecho, ha sido escenario de alguna, como 'Cristóbal Colón. El descubrimiento', con Marlon Brando), pero este pequeño castillo caracense, y el municipio en el que se encuentra, bien vale una escapada -sobre todo, si vas algo justa de dinero-. Dedica un tiempo de tu visita a recorrer este edificio que, desde su construcción en el siglo XII, pasó siete siglos albergando nobles y sobre todo a altos clérigos. El pueblo también tiene un buen puñado de monumentos de diferentes época (puedes hacer un viaje en el tiempo desde lo medieval a lo neoclásico, pasando por muestras renacentistas y barrocas) y, si aún te sobra tiempo, dedícalo a llevarte alguno de los mejores recuerdos de la ciudad: miel, alfombras, cerámica, espejos...

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Toscana (Italia)

Antes que nada, recomendarte que alquiles un coche para recorrer a gusto esta región italiana. Quizás sea un poco estresante conducir por sus carreteras, pero valdrá la pena esa autonomía para darte el tiempo suficiente para saborear cada una de sus localidades. San Gimignano, Siena y Pisa deben ser tres puntos obligados en tu recorrido por la Toscana, pero no debes perderte tampoco la región de Maremma con sus bellísimos paisajes, el impresionante Asís o, si te atreves, hacer algún tramo de la vía Francigena, que unía Roma y Canterbury. Si no sabes conducir, elige Florencia de centro de operaciones y podrás visitar Fiesole, Prato o Lucca en tren o autobús.

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Granada

Es uno de los grandes atractivos turísticos del país y uno de los lugares que se pueden recorrer perfectamente sola. Imagínate dar un paseo por los recintos de la Alhambra, jardines y palacio de Carlos V. Y luego recorrer el barrio del Sacromonte y dejarte llevar por el 'sentío'. O recorrer las callejuelas del Albaicín, Patrimonio Mundial de la Humanidad. Cuando quieras descansar un poco de la numerosa oferta cultural, aprovecha para acercarte a las calles Ángel Ganivet y Reyes Católicos para hacer algo de 'shopping'. Y si no quieres volver de tu viaje llena de bolsas pero sí con el estómago cumplido, para en cualquiera de sus bares del centro a probar sus habas con saladillas, el remojón granadino o los típicos soplillos de la Alpujarra.

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Zúrich (Suiza)

¿Y por qué no descubrir sola Suiza? No está demasiado lejos y tiene todo tipo de seguridades para el turista (eso sí, para su bolsillo no, puede tener precios prohibitivos). Zúrich es la principal ciudad del país y tiene varios puntos por los que vale la pena un viaje. Por ejemplo, el Kunsthaus, un impresionante museo de arte en el que te tirarás horas viendo obras de Munch, Giacometti o Picasso; la encantadora zona de comercios y artesanos de Niederdorf; el acogedor centro de la ciudad con sus calles llenas de recovecos o el mismísimo monte Uetliberg, que emerge encima de la ciudad a casi 871 metros de altura. Una experiencia intensa. 

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Fiordos noruegos

Si tienes ahorrado algo de dinero y (sorprendentemente) no encuentras a nadie que te acompañe a descubrir este increíble destino, no dudes en coger un avión y volar hasta Oslo, la capital del país, para conocer los de la mitad sur, por ejemplo. Los fiordos están protegidos por la Unesco y recuerdan imágenes de un pasado de película, el de un país agrícola lleno de pueblos casi aislados. Hoy todo eso ha evolucionado, pero aún puedes disfrutar de paisajes aluciantes (como este fiordo de Geirangerfjord, uno de los más conocidos), desde el barco y también a través de fabulosas rutas de senderismo, a tu aire o guiadas.

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