Románico de altura

Un tren cremallera a dos mil metros de altitud nos lleva hasta el santuario de la Virgen de Nuria, uno de los enclaves que se esconden en la comarca del Ripollés, en Girona, donde la belleza del románico solo puede compararse con la del entorno natural donde está situado.

La gran concentración de arte románico, su exuberante naturaleza de montaña y una aventura en tren de altitud son algunas de las sorpresas que te esperan en esta comarca. Entre Ripoll, la capital, y Camprodón, una de las ciudades más bonitas, se encuentran los tres monasterios más destacados de la zona. Maravíllate con la portada del año 1.150 del monasterio benedictino de Santa María, en Ripoll, conocido como la cuna de Cataluña por tres euros.

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A nadie le amarga un dulce

Date una vuelta por el casco antiguo y prueba las carícies o moxaines, unos deliciosos pastelitos típicos de la ciudad creados en el siglo IX. Muy cerca, en Sant Joan de les Abadesses, pasea por su precioso claustro gótico. Y en Camprodón visita el sobrio monasterio de Sant Pere, de mediados del siglo X.

Románico en tren

Llegar al valle de Nuria en tren cremallera es una experiencia emocionante. Tómalo desde Ripoll (18,25 euros i/v) o desde Caralps (16,60 euros i/v). A dos mil metros de altitud, alcanzarás el santuario de Nuria, centro de peregrinaje. En Vall de Nuria ofrecen paquetes para familias con trayecto en el cremallera y alguna actividad, como rutas a caballo o en canoa. Además, el 1 de septiembre se celebra el día de San Gil, conocido como la festividad de los pastores. Es una de las fiestas más tradicionales de la comarca.

Qué comer

Disfruta de la cocina catalana de calidad en el hotel restaurante Els Caçadors (calle Balandrau, 24. Teléfono: 972 72 70 77, en Ribes de Frese). Su gastronomía es tradicional –son la cuarta generación al frente de la hospedería– y su plato estrella son los caracoles.