Candela Serrat: ‘Quiero hacer la ruta Dalí en moto'

Ser hija de Joan Manuel Serrat no debe ser fácil, aunque la menor del clan ha apostado fuerte por su vocación de intérprete. Fue fichada por los productores de la serie de sobremesa de La 1 cuando la vieron  trabajar con José Sacristán en el teatro. 

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Seis hermanas es una historia que valida la valentía del clan femenino de las Silva. ¿Qué tienes en común con Celia?

Supongo que su sed de conocimiento. Siempre quiere saber más, viajar. Yo también tengo un carácter altamente curioso y mi motor se ve activado con las ganas de descubrir. Gracias al carácter de Celia tengo la suerte de aprender cosas. 

Para alguien que tiene un potente referente artístico, ¿qué significa compartir escena con ilustres como Emilio Gutiérrez Caba o José Sacristán?

Lo mejor que te puede aportar alguien en tu vida: sabiduría. Son grandes maestros y sólo verlos actuar me motiva y empuja a aprender. Si además tengo la gran suerte de trabajar con ellos no puedo más que observar. Con Pepe (Sacristán) tuve la fortuna de poder formarme durante meses. Es una persona a la que le gusta compartir su experiencia y cada día pienso en lo afortunada que he sido al estar a su lado.

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Como no podía ser menos, una de tus aficiones es la música. ¿Qué te gusta interpretar cuando estás sentada  al piano?

Sin duda, los nocturnos de Chopin o las sonatas de Beethoven (en concreto la Patética) son mis piezas de cabecera para evadirme. 

¿Suscribes aquello que cantó tu padre de A menudo los hijos se nos parecen?

Sí, me asemejo mucho a mi madre. Es también pianista y muy inquieta, aunque creo que he sacado rasgos de los dos.  

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¿Qué sientes cuando escuchas en público El teu ángel de la guarda que te dedicó tu progenitor?

Siempre que le escucho y le veo trabajar siento orgullo. Es un gran profesional y un gran padre. No puedo sentirme de otra manera. Tengo la suerte de tener una familia trabajadora y dedicada con pasión a todo lo que hace.  

Estudiaste arte dramático en Londres, ¿nos descubres un rincón secreto para que acudan nuestros lectores?

Hay un bar de jazz en el Soho llamado Black Gardenia. Solía ir muy a menudo y todavía lo visito cuando puedo escaparme a ver a mis amigos. No caben más que un par de docenas de personas y un pianista toca las más maravillosas melodías. Entre el ambiente que se crea y las notas de Billie Holiday, Bessie Smith o Louis Armstrong te sientes transportado a la época más gloriosa del jazz.      

Para alguien que no comprenda el inglés, ¿qué función teatral le sugieres en el distrito teatral londinense?

Soy una fiel seguidora del género, colecciono libretos y me gusta practicar con ellos. Los musicales siempre son una buena opción, sea cual sea tu nivel del idioma, porque la atmósfera que se crea hace que las historias se comprendan por el contexto. Quizá hay algunos más complicados que otros por la importancia que tienen las letras de las canciones como Book of Mormon o Avenue Q. Pero Wicked, Billy Elliot o Matilda son maravillas que te llegan y entiendes seguro.  

Te encantan las motos, ¿nos recomiendas un itinerario por tierras catalanas?

Me gustaría hacer la ruta de Dalí por el Alt Empordà, Cadaqués, Figueres... La costa es preciosa, tranquila y muy mediterránea. 

Cuando vas a Barcelona, ¿dónde disfrutas de un bonito anochecer?

¡En la playa! Hay terrazas fantásticas en las que comer un arrocito junto a la arena.

En tus viajes a  Menorca, ¿por dónde callejeas con tu perro?

Pepe no es muy de pasear, la verdad, es bastante vaguete. Es más de tumbarse al sol, pero por suerte eso es lo que hacemos todos en Menorca. Si se trata de andar lo mejor son los Caminos de caballos. Son rutas a pie (algunas más duras que otras), pero gracias a ellas accedes a las calas más bonitas de la isla donde no podrías llegar de otra manera. Empiezas a caminar y te ves recompensado por asombrosas calitas cada pocos kilómetros. Son los premios que te da la naturaleza.    

Y si tienes un fin de semana libre en Madrid el plan perfecto es...

Aprovechar para salir con los amigos a comer, cenar o pasear. La cuestión es descubrir nuevos sitios lo más a menudo posible. Así, acabas riendo, te sorprendes, averiguas, conoces... Sirve para pasar ratos diferentes cada fin de semana, y a la vez como excusa perfecta para ver a tus amigos a menudo.  

Como “adicta al cine y catadora profesional de palomitas”, según acredita tu Twitter, recomiéndanos una película sobre viajes.

My blueberry nights me fascina. Une un tránsito espiritual, buenas actrices, la Ruta 66  e historias de personajes que se cruzan en el camino, que es lo mejor de los viajes. Me ha encantado la ambientación y el autodescubrimiento del  film El velo pintado.