Palencia para niños

Es una de las capitales castellanas aparentemente menos turísticas, pero esconde bellos tesoros para visitar con los más pequeños de la casa, algunos de los parques más alucinantes de Castilla y León y un ambiente quieto que seducirá a toda la familia. Te decimos las mejores pistas.

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A primera vista, Palencia es puramente castellana, con lo que conlleva eso: recia, callada y sobria. Pero cuando te adentras en ella, descubres que es acogedora y sencilla, llena de rincones donde los niños podrán pasárselo bien, lo que le convierte en un destino ideal para el fin de semana.

Podéis comenzar la visita subiendo (en coche, no hay transporte público hasta allí), al particular Corcovado palentino, el Cristo del Otero, una enorme estatua de Jesucristo obra del artista palentino Victorio Macho, la segunda más grande del mundo tras la de Rio de Janeiro. Desde ese cerro, podéis admirar las vistas panorámicas de la ciudad que vais a descubrir.

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Si dejáis el coche en las calles cercanas a las estaciones de autobús y tren, ya tendréis un buen punto de partida para vuestra ruta: los Jardinillos de la Estación. Es una agradable zona verde en pleno centro que combina sombras, ríos, un enorme y divertido palomar de forma troncocónica, pequeñas cascadas y un parque infantil en el que los niños se estarán horas, y tú les verás cómodamente desde las gradas situadas justo al lado.

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Un paseo por el centroContinuad el camino por la calle Mayor, posiblemente el enclave más conocido de Palencia ya que fue el escenario de la película 'Calle Mayor' (Juan Antonio Bardem, 1956). Los soportales se agradecen tanto en el frío como en el calor y, al ser peatonal, los niños pueden corretear sin problemas a lo largo de su casi 1 km de longitud.

Los mayores pueden admirar en esta calle alguno de los edificios más interesantes de la ciudad, que flanquean la calle, como el edificio de Correos y Telégrafos (1916), el precioso friso de cerámica vidriada de Daniel de Zuloaga que corona el Colegio de Villandrando (1911) o el Casino, erigido en los años 20.

La calle Mayor sirve de eje que divide el centro de Palencia. Todo es peatonal, así que dejaros llevar por el encanto de lugares como la Plaza Mayor (ideal para que los peques jueguen a la pelota mientras los adultos 'tapean' o se toman una caña en los numerosos bares cercanos) o el entorno de la Catedral, llena de callecitas estrechas, silenciosas y muy agradables de recorrer. A los amantes de las leyendas, les gustará saber que en la próxima iglesia de San Miguel se habrían casado el Cid y doña Jimena.

La catedral de San Antolín es sin duda el monumento estrella de la ciudad, concluida en el siglo XVI sobre un antiguo templo románico del que quedan algunos vestigios. Sorprende su esbeltez y sorprende la enorme plaza que tiene ante él, con un bello monumento al maestro donde a los niños les encanta jugar.

Uno de los edificios más impresionantes de Palencia es el Palacio de la Diputación, a dos manzanas de la plaza Mayor. Los peques se quedarán alucinados al ver las esculturas y la decoración neoplateresca que jalona la portada. No lejos de allí, se encuentra el cine Ortega, una de las dos salas de la ciudad (la otra son los Multicines Avenida), algo que viene bien saber para calmar los ánimos de las pequeñas 'fieras'.

Una de parquesLa calle Mayor desemboca en el Paseo del Salón, un pulmón en pleno centro. Palencia es una de las ciudades con más alta proporción de superficies verdes, y es algo que se agradece enormemente yendo con niños. Este parque ocupa 30.000 metros cuadrados, lo que era el solar de un antiguo convento de monjes. Ahora hay mucho espacio para pasear y jugar y una zona enorme de columpios, además está bordeado de cafeterías, cervecerías y heladerías.

Justo al lado se encuentra la coquetuela Huerta de Guadián, donde podrás descubrir con tus hijos una iglesia románica, la de San Juan Bautista, que se trajo desde su enclave original y se reconstruyó piedra a piedra para albergar un pequeño centro de interpretación del románico, en el que no faltan proyecciones y una enorme maqueta.

Dejamos para el final lo más impresionante de la ciudad, las zonas verdes situadas a ambos lados del río Carrión; no te marches de Palencia sin recorrerlas con los pequeños (y con sus pelotas y sus bicis). Junto al Palacio de Deportes, se encuentran las Huertas del Obispo, que como indica su nombre antes era un espacio hortifrutícola pero que hoy es un agradable parque con una enorme terraza 'chill out' en la que ver anochecer.

El Sotillo de los Canónigos es un lugar ideal para admirar cascadas, pequeñas presas y para subir con tus hijos a lo alto de los puentes que cruzan los arroyos y lanzar piedras. Y, si hace bueno, siempre os podéis dar un baño en las enormes piscinas municipales. Por último, cerca del puente de hierro (1909), el parque Isla dos Aguas, que es pequeñito, pero a los peques les encantará los gansos que corretean por su césped y el enorme barco pirata con toboganes donde emular al Capitán Garfio.

Y aunque no es precisamente un parque, acercaros a la dársena del Canal de Castilla, un proyecto que vio la luz en 1751 y que consistía en construir un canal que uniera Reinosa (Cantabria) y Segovia para abrir una vía -en este caso, acuática- para el transporte y el comercio. Todo eso os lo explicarán fenomenal en el Museo del Agua, el más vanguardista de los museos de la ciudad, que se ve con visita guiada.

… Y aún hay másSi se os ha quedado pequeña la ciudad, os recomendamos los dos puntos habituales de escapada de los palentinos. El primero, Monte El Viejo, a 6 kilómetros, un remanso de paz con senderos, espacio para comer al aire libre, restaurante y cafetería (la Casa Grande) con preciosas vistas y varias zonas para hacer deporte. En Dueñas, a 38 kilómetros, podréis ver la esclusa 38 del Canal de Castilla y pasear por sus calles, declaradas Conjunto Histórico.

Nos falta un apartado interesante para todos los papás: ¿dónde comer? En torno a la calle Mayor y al paseo del Salón la oferta es algo mayor. Justo en el paseo del Salón se encuentra La Encina, cuya tortilla de patata se ha coronado tres veces como la mejor de España, o El Chaval de Lorenzo, un restaurante con precios ajustados y muchas opciones para los peques. Anímales a probar la exquisita menestra, su sopa castellana, sus caracoles guisados y su buenísimo queso, hitos de la gastronomía palentina.

Más información: Turismo de de Castilla y León y Turismo de Palencia.