Champán con queso sabe a beso

Los maridajes de queso con vino tinto son un 'must' por costumbre y tradición, y sí, es muy sencillo conquistar a nuestros comensales con esta mezcla, pero si te gusta arriesgar y sorprender tendrás que reinventarte. ¿Te atreves a probar con el champán? Para echarte una mano hemos pedido consejo al maestro quesero de Poncelet, Adrián Martín.

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Según nos ha explicado nuestro entrevistado, "antiguamente, combinar vino y queso era una artimaña para ocultar la baja calidad de uno de los dos productos". Además, "el clásico maridaje de vino tinto y queso curado no suele quedar bien, se anulan ciertos sabores de este. A la hora de degustar una tabla es importante buscar el equilibrio y la armonía general", pero sin dejar de contemplar los gustos personales.

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Pero hoy en día todo vale, y Martín nos cuenta que se están probando maridajes tan curiosos como el de queso con cerveza, con champán e incluso con té. Todo tiene sus riesgos y puede que no acabes de convencer a todos tus invitados con esta mezcla pero, como hemos venido a jugar, vamos a apostar por los quesos con champán.

Es una combinación tan deliciosa que "se han creado algunos quesos franceses cuya forma incita a verter el champán directamente sobre él, para que, al cortarlo la pasta del queso se quede impregnada de esta bebida espumosa" (por ejemplo, el queso Langres).

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¿Qué diferencia hay entre combinar el queso con champán o con vino? "La aspereza que provocan las burbujas del champán no es la misma que la del vino blanco (más sedoso). Pero esto no implica que sea mejor o peor, simplemente diferente".

De hecho, teniendo en cuenta que los quesos son muy untuosos, sobre todo los cremosos, no debería extrañarnos para nada que la frescura del champán ayude a limpiar la boca y a despegar los restos del paladar consiguiendo un resultado súper positivo en el sabor final. Pero claro, no todas las uvas ligan bien con todos los quesos, a veces los contrastes pueden lucir poco. Como dice el entrevistado "no existen reglas en referencia a la relación armónica entre quesos y vinos. Lo principal es que se disfrute con placer".

El maestro quesero recomienda a quienes quieran adentrarse en el mundo del maridaje que "experimenten en el momento con ese vino y ese queso, que se abran todas las posibilidades. Sin olvidar que dos productos de una misma región suelen compenetrarse bien". ¿Cuáles son sus 5 tips básicos para conseguir un buen maridaje sin meter la pata?

Ice, ice, baby

¿Y qué pasa con los champanes de moda? Los 'ice' que vienen preparados para mezclar con hielos se han convertido en una de las bebidas de moda este verano, ¿podríamos maridarlos con queso? Pues sí, es una propuesta un poco más complicada pero se consigue. "El queso hay que tomarlo a temperatura ambiente, la mezcla podría ser negativa, pero sí es cierto que los quesos tipo Rulo de Cabra o Burrata son algo más refrescantes y sí aguantan una presentación en semi-frío".

¿No distingues un queso de calidad? A todos nos pasa. Si quieres ir a lo específico tienes que conocer los ingredientes, el origen, hay que conocer la elaboración y poner en marcha todos los sentidos "olfato (naturaleza, granja), sabor (distintas fases según vayamos masticando y persistencia), textura (que no dé la sensación de pesadez) oído (los quesos de larga maduración tendrán que crujir por los cristales de tirosina). Si la unión de estos factores resulta placentera, estamos ante un queso de calidad".

¿Cómo sería el picoteo perfecto para nuestro experto? Él es "un fanático de los vinos de uva Riesling. En particular del 'Dr. Loosen' que combina perfectamente con quesos de cabra, mi género favorito. Por tanto, mi sugerencia sería una copa de este vino y una breve degustación de 3 quesos diferentes: Valançay (francés; el gris de su corteza sorprende), seguido de un queso de Murcia de textura algo más firme y por último un queso más complicado, un queso azul de leche de cabra, Harbourne Blue (inglés).

"Con él la intensidad típica y esperada de un queso azul queda oculta por su ligereza y suavidad. A todo esto habría que añadirle un poco de membrillo para rebajar cierta acidez y unos pocos frutos secos, para recuperar la aspereza en el paladar entre queso y queso".

Un champán, un queso

A nuestro experto le propusimos un juego: te damos un champán y tú nos dices con qué queso debemos maridarlo. Y este es el resultado.

Taittinger Brut Millésimé: combina muy bien con productos dulces, puesto que está elaborado con uvas Pinot Noir y Chardonnay & queso Brillat Savarin de triple crema. Textura casi cremosa.

Bollinger Rosé: apuesta por la Mozzarella di bufala Campana, ese gusto propio a frutos rojos silvestres o fresa es bienvenido por el propio sabor casi a nata de la mozzarella.

Ayala Blanc de Blancs: las notas florales podría maridar perfectamente con un queso joven de cabra como el Robiole di Langa del Piamonte.

Moët Ice Impérial: un queso fresco o joven servido medianamente frío podría irle muy bien la Burrata di Corato.

Dom Perignon Blanc Vintage: maridar con Langres por la combinación de amargor.

Krug Vintage: uno de los pocos champanes que pegaría con un queso más madurado como el Comte de media maduración graso y con notas a frutos secos al ser una bebida con cierta cremosidad.

Luarent Perrier La Cuveé Brut: destaca su acidez y la finura de las burbujas recomendado para tomar con Crottin de Chavignol.

Clicquot Rich Rossé: afrutado ideal para el queso Grana padano de alta maduración.

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